La Butaca

Hoy en 'Películas tan raras que apenas existen': El sonido prehistórico (aka El sonido de la muerte, 1965)

E-mail Print PDF

Director: José Antonio Nieves Conde.
Guión: José Antonio Nieves Conde, Sam X. Abarbanel, Gregorio Sacristán, Greg C. Tallas.
Fotografía: Manuel Berenguer.
Música: Luís de Pablo.
Duración: 76 minutos.
Nacionalidad: España.

Intérpretes: Arturo Fernández, Soledad Miranda, José Bódalo, Antonio Casas, Ingrid Pitt, Lola Gaos, James Philbrook.

Sinopsis: buscando un tesoro en Grecia, unos arqueólogos volarán con dinamita una cueva, despertando a un monstruo con capacidad de hacerse invisible que permanecía allí en un letargo de milenios. La partida de arqueólogos se encontrará con un grupo de aventureros que también llevan buscando el tesoro mucho tiempo, pero pronto tendrán que unir fuerzas para enfrentarse a la amenaza invisible que les acosa sin tregua…

"El Sonido Prehistórico", también conocida como "El sonido de la muerte" es una rara avis de nuestra cinematografía por varias razones, la primera porque se trata no sólo de la primera monster movie rodada en España, siguiendo los esquemas de las películas norteamericanas de los años cincuenta, sino porque además es una de las primeras películas de terror del cine español (el boom del "fantaterror" vendría a partir de 1968, si bien ya teníamos a gente como Jesús Franco trabajando en el género).

La película fue un encargo realizado por un grupo financiero americano, que debía aprovechar un pequeño presupuesto remanente de la superproducción rodada en nuestro país "La batalla de las Ardenas" ("The Battle of the Bulge", 1965) de Ken Annakin; el encargo recayó en el director Antonio Nieves Conde, que si bien se había destacado por sus películas de corte realista ("neorrealismo español" dicen algunos), aceptó de buen grado el trabajo logrando un producto muy eficaz, totalmente inspirado en las películas de monstruos americanas de los años cincuenta y adaptando sus esquemas, esto es, contando en glorioso blanco y negro cómo un grupo numeroso acosado por una amenaza que no sabemos muy bien qué es queda atrapado en un sitio totalmente aislado, a la manera de "La Cosa, el enigma de otro mundo" ("The Thing from Another World", 1951, Christian Nyby). La falta de presupuesto, algo bastante evidente ya que toda la acción se desarrolla en tan sólo dos escenarios (la cueva y la casa donde se refugian, rodados en los estudios que Samuel Bronston tenía por aquel entonces en nuestro país) no supone un gran problema para el director, que rueda con eficacia una simpática trama gracias a un guión bien construido y sobre todo a la solvencia de los actores, de los que se puede decir que esta película contiene el cast más delirante de la historia del cine; por un lado tenemos al gran Arturo Fernández haciendo su habitual papel de galán conquistador de chavalas, siendo esta vez su víctima Soledad Miranda, la malograda actriz sevillana que pocos años después se convertiría en musa de Jesús Franco al rodar con él títulos emblemáticos como "El Conde Drácula", "Vampyros Lesbos", "She Killed in Ecstasy" o "El Diablo vino de Akasawa" antes de fallecer en un accidente de automóvil. También tenemos en la película a la futura diosa de la Hammer, Ingrid Pitt, actriz británica de origen polaco que empezó su carrera cinematográfica haciendo breves papelitos en nuestro país, siendo éste su primer papel con frase en una película. Después daría el salto a las islas protagonizando "The Vampire Lovers" y "La Condesa Drácula" para la Hammer Films y adquiriendo fama mundial (y resulta curioso el desarrollo "vampírico" que tendrían las carreras de ambas actrices…). Todos están secundados por grandes actores del teatro español, nada menos que por José Bódalo, Antonio Casas y Lola Gaos, que para ser una película aparentemente alimenticia se toman muy en serio sus papeles, dándonos todo un recital interpretativo.

Igualmente, la falta de recursos (o la vergüenza, digámoslo claro) puede hacer pensar que fue la causante de que optaran por hacer al monstruo invisible, y seguramente así fuera, pero la verdad es que esa decisión dota a la trama de una tensión muy conseguida, y además nos recuerda al monstruo de "Planeta Prohibido" ("Forbidden Plane"t, 1956, Fred M. Wilcox), lo cual nos encanta.

En definitiva se trata de una película bastante rara en nuestra filmografía, por cuanto de poco habitual tenía; uno de esos raros casos en los que un encargo alimenticio si cae en buenas manos puede convertirse en un producto de lo más digno, y con un reparto sencillamente irrepetible.

También es bastante rara de ver, por supuesto no tiene edición en nuestro país aunque sí cuenta con edición en DVD en Estados Unidos por parte de Alpha Video, edición bastante nefasta que no recomiendo (parece un simple transfer de una copia de otra copia de VHS, en la que los rostros de los actores ni siquiera se distinguen). Servidor pudo hacerse con una buena copia de un pase que hizo TVE en los ochenta, pero seguiremos poniendo una velita a Santa Soledad Miranda para que alguien por fin se decida a editar el cine de género patrio como Dios manda. Seguiremos esperando.

 


Arturo Fernández, Soledad Miranda e Ingrid Pitt, power trío psychotrónico.

 


En este fotocromo yanqui, Ingrid Pitt y Soledad Miranda interpretan un baile que no sale en la película. Debieron pasarlo bien en el rodaje.

Last Updated ( Monday, 27 April 2015 11:38 )
 

Hoy en 'Películas tan raras que apenas existen': El Sanatorio de la Clepsidra (1973)

E-mail Print PDF

Director: Wojciech J. Has.
Guión: Wojciech J. Has (basado en la novela de Bruno Schultz).
Fotografía: Witold Sobocinski.
Música: Jerry Maksymiuk.
Decorados: Jerzy Skarzynski, Andrzej Plocki.
Duración: 124 minutos.
Título original: Sanatorium Pod Klepsydra

Intérpretes: Jan Nowicki, Tadeusz Kondrat, Irena Orska, Halina Kowalska, Gustaw Houloubek, Bozena Adamek.

Sinopsis: un joven despierta en un misterioso tren, rodeado de gente extraña que parecen sonámbulos. El destino del joven es un sanatorio donde está internado su padre; al llegar allí descubre un lugar semi abandonado, comido por la vegetación y habitado por un personal médico de lo más peculiar. El director del centro le informa que su padre realmente ha muerto, al menos en el mundo real, porque dentro de ese sanatorio el tiempo funciona de manera distinta y allí continúa vivo. El joven emprenderá un surreal viaje por dentro del sanatorio donde conocerá a sus peculiares residentes, envolviéndose en una peculiar telaraña de recuerdos de su niñez, fantasías y visiones y hechos de la historia de Polonia…

Ocho años después de la estupenda "El Manuscrito encontrado en Zaragoza", el polaco Wojciech Has volvería con "El Sanatorio de la Clepsidra" (Sanatorium pod Klepsydra, 1973), adaptación del relato de Bruno Schulz del mismo título.

La película nos cuenta el viaje fantástico y surreal que realiza un joven, Joseph, por el interior de un sanatorio en el que las reglas del tiempo no tienen lugar; Joseph visitará momentos del pasado de su país y de su propia vida, volverá a ver sus progenitores de jóvenes, a la amante de su padre, se reencontrará consigo mismo, visitará un limbo donde las figuras históricas y los personajes secundarios de los libros parecen descansar en un sueño eterno, incluso será perseguido por tropas napoleónicas (de color) por el interior de un barco abandonado en medio de un bosque… siempre guiado por la figura del conductor del tren que le llevó hasta el sanatorio, que le va indicando pistas de cómo continuar su extraño viaje… y es que "El Sanatorio de la Clepsidra" no es una película fácil de entender ni de digerir, Wojciech Has dirigió una extraña alegoría acerca del paso del tiempo y la certeza de la muerte revestida de película de terror. Pocas películas góticas cuentan con unos decorados tan asombrosos como los vistos en esta película, el sanatorio es un enorme complejo modernista totalmente cubierto por la hiedra, por hojas secas, por polvo… decorado con animales disecados e iluminado por frías luces verdes y azules (Mario Bava de nuevo), todo ello nos remite a la muerte. Nos encontraremos también reconstruida  la ciudad donde vivía el protagonista de niño, el interior de un barco a vapor de los de ruedas que sirve de limbo a las figuras históricas… y todo dentro del sanatorio. Igualmente, la película parece  esconder también una fábula sobre la historia de Polonia, tan castigada por tantos siglos de guerras y horrores (el propio autor del relato fue asesinado fríamente por un oficial nazi en 1942).

En definitiva se trata de una película nada fácil de entender, el bueno de Has nos presenta una historia críptica y surrealista, donde los protagonistas parecen encerrados en un mundo onírico más propio de las pinturas de Paul Delvaux que de una película de terror al uso, pero que supone un goce visual total. El espectador que llegue de nuevas a la película se va a encontrar con una experiencia única, con unos espectaculares decorados pocas veces vistos (y que debieron costar una fortuna, desconozco totalmente el presupuesto y las circunstancias del rodaje la película, pero claramente se trató de una gran producción), y con una maravillosa experiencia cinematográfica que sin ningún género de duda influyó a cineastas tan barrocos como Terry Gilliam o Peter Greenaway, y cuyos ecos llegan hasta hoy, y si no que le pregunten a James Wan de dónde sacó la imaginería visual para su oscuro limbo de "Insidious".

Last Updated ( Friday, 13 March 2015 10:19 )
 

'Alabama Monroe' (2012)

E-mail Print PDF

Director: Felix Van Groeningen.
Guión: Carl Joos, Felix Van Groeningen.
Fotografía: Ruben Impens.
Música: Bjorn Eriksson.
Duración: 112 minutos.
Título original: The Broken Circle Breakdown

Intérpretes: Veerle Baetens, Johan Heldenbergh, Nell Cattrysse, Geert Van Rampelberg, Nils De Caster, Robbie Cleiren, Bert Huysentruyt, Jan Bijvoet, Blanka Heirman.

Sinopsis: Didier toca el banjo y canta en una banda de música norteamericana de raíces. Un día, conoce casualmente a Elise, cuando, empujado por una inexplicable química, entra en el estudio de tatuajes que ella regenta y le invita a uno de sus conciertos. La pareja rápidamente se enamora y Elise entra a formar parte de la banda de Didier. Fruto de ese amor nacerá Maybelle, la primogénita de la pareja. Poco durará no obstante la felicidad, ya que la pequeña contraerá una enfermedad a los 6 años, sacando a flote las diferencias de la pareja.

Con varios premios y reconocimientos a sus espaldas (incluyendo la nominación al Oscar a la Mejor película de habla no inglesa), "Alabama Monroe" comienza como una historia de amor con la música como telón de fondo o, tal vez más acertadamente, como una parte más de la trama; tras las impresiones iniciales, el espectador descubrirá gracias a un giro en el argumento que, en realidad, "Alabama Monroe" es un dramón de la hostia.

Y ahí reside precisamente la habilidad del director Felix Van Groeningen, que logró pergeñar -por la parte que nos toca en esta web- un filme atractivo para los rockeros amantes de los sonidos norteamericanos, pero que también consiguió hilar una historia de amor que acaba casi en tragedia griega. Y tal vez me sobre el "casi".

Algo debió de hacer bien cuando consiguió el reconocimiento de la crítica, los varios premios antes citados y que público poco dado a este tipo de historias (y me pongo a mí mismo como ejemplo) no solo viese la película entera, sino que incluso le gustase, a pesar de que eso de la música -muy bien ejecutada, por cierto- no era más que algo así como el MacGuffin que pone en marcha la historia.

Huelga decir que "Alabama Monroe" es una película recomendabilísima, aunque, sin ánimo de hacer ningún spoiler a los que no la hayan visionado todavía, los espíritus sensibles lo van a pasar fatal conforme avance el metraje.

Last Updated ( Friday, 06 February 2015 07:43 )
 

Hoy en 'Películas tan raras que apenas existen': Carga maldita (1977)

E-mail Print PDF

Director: William Friedkin.
Guión: Walon Green, basado en la novela "Le Salaire de la peur" de Georges Arnaud.
Fotografía: John M. Stephens, Dick Bush.
Música: Tangerine Dream.
Duración: 121 minutos.
Título original: Sorcerer

Intérpretes: Roy Scheider, Francisco Rabal, Bruno Cremer, Amidou, Ramón Bieri.

Sinopsis: el destino lleva a un asesino a sueldo, a un terrorista palestino, a un banquero corrupto y a un gangster de poca monta a parar a Porvenir, un remoto  pueblecito en algún lugar de Sudamérica donde deben esconderse si quieren salvar sus vidas. La economía del lugar depende de una compañía petrolífera que explota el lugar con mano de hierro, y los protagonistas sobreviven a duras penas con unos salarios ínfimos. Cuando el pozo petrolífero explota por un acto terrorista, los dueños de la compañía descubren que la única forma de apagar las llamas es volando los pozos con dinamita, pero la única dinamita disponible en tan remoto lugar se encuentra a trescientos kilómetros de los pozos. Por si fuera poco los explosivos se almacenaron mal y los cartuchos exudan nitroglicerina, con lo que su transporte se convierte en una tarea prácticamente suicida, ya que al mínimo golpe o vibración puede explotar. Aún así los cuatro protagonistas hartos de vivir en ese infierno se ofrecen voluntarios para transportarla en dos camiones a través de trescientos kilómetros de selva a cambio de dinero y pasaportes nuevos que les permitan abandonar el país…

"Sorcerer" no es una película especialmente rara ni difícil de ver, pero sí es una peli maldita, muy maldita. Para empezar William Friedkin buscaba realizar una película sencillita, después del complicado rodaje de "El Exorcista" con la que reventó las taquillas de todo el mundo y creando un auténtico fenómeno social. Para ello decidió adaptar una novela francesa de 1950, "Le Salaire de la peur" de Georges Arnaud, novela que ya había conocido una estupenda adaptación con el mismo título y protagonizada por Yves Montand. Lo que no se imaginaba Friedkin es que se iba a convertir en el rodaje más complicado de su vida, alargándose por más de diez meses y que iba a costar más de 22 millones de dólares de la época. Aunque quizá debería haberlo imaginado dados los complicadísimos efectos especiales que iba a usar y que el rodaje se iba a hacer en su totalidad en varios países sudamericanos, principalmente la República Dominicana. Las malas lenguas dicen que Friedkin veía en Coppola a su principal competidor, y si Coppola se fue Filipinas a rodar "Apocalypse Now", él no iba a ser menos y se fue a Sudamérica.

El rodaje fue un caos desde el principio, los actores caían enfermos de malaria o de cualquier enfermedad tropical, eso cuando no eran arrestados por las autoridades locales por posesión de drogas (esos maravillosos setentas…). Roy Scheider llegó a decir que comparado con "Sorcerer", el rodaje de "Tiburón" fue un picnic. Pero así como "Tiburón" padeció de un rodaje igualmente infernal para luego convertirse en una de las películas más taquilleras de la historia, "Sorcerer" fue prácticamente ignorada casi desde que se estrenó. La recaudación de la taquilla no llegó ni de lejos a recuperar los costes del rodaje, siendo uno de los desastres financieros más sonados de la década (todavía estaba por venir el de "La Puerta del Cielo" de Michael Cimino). Friedkin lo achaca a que fue estrenada a la vez que "Star Wars" y que eso causó el desastre (y hay quien ve en eso una especie de final del llamado "Nuevo Hollywood" y el principio de la era orientada a los blockbusters).

Y fue una pena, porque Sorcerer es una película estupenda. No tan redonda como "French Connection" ni "The Exorcist" pero desde luego muy disfrutable. Contiene escenas inolvidables como el paso de los camiones a través de un puente de tablas que está a punto de desintegrarse (esa es la escena que engulló la mayor parte del presupuesto, ya que requirió de los que posiblemente fueran los efectos mecánicos más complejos hasta el momento, además de la mala suerte que acompañó al rodaje desde el primer momento: el puente fue construido sobre un río en la República Dominicana, costó un millón de dólares y tres meses construirlo, y cuando terminaron de hacerlo el río se secó por completo ante el asombro de todo el mundo, teniendo que volver a rehacerlo esta vez en México para mayor seguridad.

Pero a servidor la escena que más le impactó es la huída del banquero francés. Bruno Cremer (en su primera película para Hollywood) interpreta a un banquero de París imputado por un delito de desfalco, y cuando pide ayuda al grupo financiero que le respaldaba le es denegada. Así que pide al hijo del dueño (al que nunca vemos) de tal grupo financiero para que interceda por él, y el hijo, antes siquiera de hablar con su padre, decide volarse la tapa de los sesos, dejándonos bien claro el terror que infunden los dueños de las altas finanzas. Bruno Cremer al ver la situación huye de París, corriendo, literalmente, con lo puesto, dejando a su mujer abandonada en un restaurante sin que siquiera intuya lo más mínimo. Anteriormente hemos presenciado las huídas de un asesino a sueldo, de un terrorista palestino que ha cometido un gran atentado en Jerusalén y que debe salir por piernas antes de que la población enfurecida lo ahorque in situ, de un gangster de medio pelo que ha disparado al hermano de un jefe de la mafia al que ponen precio a su cabeza, pero ninguno da tanto miedo como el banquero al que nunca vemos, Friedkin consigue transmitir maravillosamente el terror que infunde la auténtica mafia, esto es, los bancos.

Real como la vida misma.

Otra escena memorable es la alucinación que sufre Roy Scheider casi al final, cuando se pierde con el camión en el desierto, rodado en los increíbles parajes del desierto de Bisti/De-Na-Zin, en Nuevo México. Por cierto, Sorcerer (Hechicero) es el nombre de uno de los dos camiones que transportan la dinamita (el otro es Lazarus), nombre que Friedkin eligió para la película por el parecido con su anterior y exitoso film, "El Exorcista". Y no es lo único que tienen en común ambas películas; si nos fijamos bien veremos al demonio Pazuzu (el que poseía a Regan) pintado en uno de los camiones. Si lo hizo Friedkin para invocar a la suerte, esta vez no le funcionó.

Destacan también las interpretaciones de los protagonista, igual que en sus dos películas anteriores William Friedkin reunió un reparto internacional muy solvente, encabezado por el siempre efectivo Roy Scheider (aunque uno no puede evitar pensar qué hubiera sido de la película de haber aceptado el papel Steve McQueen, Clint Eastwood o Robert Mitchum, que fueron las primeras opciones del director, pero todos declinaron la oferta), el francés Bruno Cremer, que está estupendo en su primer papel internacional o nuestro Paco Rabal, que literalmente borda el papel de asesino a sueldo machote y elegantón. Paco Rabal siempre se lamentó, por cierto, que cuando al fin consiguió su sueño que era rodar para Hollywood, jamás llegara a pisar Hollywood porque todo el rodaje se efectuó en Sudamérica.

Otro de los puntos fuertes de la película es su inquietante banda sonora, obra del grupo alemán de rock progresivo Tangerine Dream, de los que Friedkin llegó a decir que de haberlos conocido antes les hubiera encargado a ellos la banda sonora de "El Exorcista" por los ambientes tan tenebrosos que lograron con la música de "Sorcerer".

Pese a todo la película no puede evitar arrastrar ciertos tics que tienen más que ver con la época en que se rodó que otra cosa, como el malrollismo excesivo que impregna toda la cinta o ese final, que ciertamente se ve venir casi desde el comienzo de la película a nada que uno conozca un poquito el sentir de la generación de cineastas que se conoció como "El Nuevo Hollywood". Aún así se trata de una película muy disfrutable que bien merece una nueva oportunidad, como así parece que está pasando a raíz de su restauración supervisada por el propio Friedkin, y presentada con todos los honores en el festival de Cannes del 2013 y en Sitges en el 2014, que está dotando a la película de una nueva vida.

Como colofón decir que ese mítico personaje que, empapado en LSD, se dedicaba a cambiarle los títulos a las películas cuando se estrenaban en España por los títulos más absurdos que se le podían ocurrir (todos recordamos el caso de "Animal House", retitulada en su estreno español como "Desmadre a la americana", o el de "Die Hard" por "La Jungla de Cristal", y tantos y tantos...) esta vez acertó a la hora de cambiarle el nombre a la película por el de "Carga Maldita". Profético.

Last Updated ( Tuesday, 27 January 2015 19:24 )
 

Hoy en 'Películas tan raras que apenas existen': El asesinato de Papá Noel (1941)

E-mail Print PDF
Director: Christian Jacque.
Guión: Charles Spaak, basado en una novela de Pierre Véry.
Fotografía: Armand Thirard.
Música: Henry Verdun.
Productora: Continental Films.
Duración: 105 minutos.
Título original: L'assassinat du Pere Noël

Intérpretes: Harry Baur, Robert Le Vigan, Renée Faure, Marie-Hélène Dasté, Raymond Rouleau, Fernand Ledoux, Héléne Manson, Jean Paredes.

Sinopsis: en un tranquilo pueblo alpino sus habitantes se disponen a pasar las vacaciones de Navidad y los niños esperan impacientes la llegada de Papá Noel. Sin embargo, un misterioso barón que llevaba ausente diez años regresa a su castillo fomentando todo tipo de rumores entre el pueblo. En Nochebuena, durante la Misa del Gallo, un individuo vestido de Papá Noel roba el anillo de San Nicolás, una valiosísima joya custodiada en la iglesia del pueblo. Al poco rato unos niños encuentran al individuo todavía disfrazado muerto en la nieve por un disparo y la joya ha desaparecido…

En realidad, haber tenido la osadía de definir a El asesinato de Papá Noel como una "película tan rara que apenas existe" seguramente me supondría pena de guillotina en nuestro país vecino, ya que una generación entera de galos acabó literalmente hasta el gorro (frigio) de sus sucesivas reposiciones navideñas en la televisión (un caso parecido al de Qué bello es vivir! en la tele yanqui), pero la verdad es que fuera de Francia es una película bastante desconocida.

Su génesis fue bastante peculiar: parida en plena ocupación de Francia por las fuerzas del Eje, fue la primera película producida por la Continental Films, productora creada directamente con el beneplácito de, agárrense los machos, el ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels.

El cine fue directamente prohibido en buena parte de Francia, pero en los territorios del Gobierno de Vichy pronto se hizo patente la necesidad de recurrir al cine como medio de entretenimiento de una población hastiada. Goebbels permitió un cierto desarrollo de, palabras textuales, “historias ridículas para gente estúpida” (tal era el amor que sentía por los franceses). Así, en noviembre de 1941 se formalizó un Comité de Organización de la Industria Cinematográfica, pero se encontraron con enormes dificultades no sólo materiales sino de talentos; los grandes nombres de su cinematografía ya no se encontraban en Francia, Jean Rendir, Max Ophuls, además de los principales actores y técnicos. Así pues en este escenario se antoja fundamental la figura del empresario alemán Alfred Greven, quien protegido por el gobierno alemán fundó en Francia la Continental Films, que disponía de enorme capital, acceso al celuloide (escaso en tiempos de guerra, como todo) y sobre todo buena distribución de sus películas. Pero pese a lo que pueda parecer la Continental produjo un buen número de películas enteramente francesas, sin que hubiera demasiada influencia alemana detrás, al menos en apariencia, y todas ellas de gran calidad. De hecho Goebbels llegó a quejarse y a prohibir alguna de ellas al creer que fomentaban sentimientos anti-alemanes (la culpa era de las películas, claro está).

El asesinato de Papá Noel fue la primera producción de la Continental. En ella se nos cuenta una mágica historia navideña bajo la apariencia de realidad. En un entorno nevadísimo como es un pueblecito alpino del departamento de Saboya nos vamos a encontrar a personajes de cuentos de hadas disfrazados de personas reales, así pues tenemos a una especie de Geppetto alcoholizado que en lugar de fabricar muñecos de madera fabrica bolas del mundo despertando las fantasías viajeras de los niños del lugar, un príncipe azul encantado que retorna a su castillo después de muchos años ausente, una bella durmiente que no duerme pero que sin embargo es despertada por el beso del príncipe, una bruja de cuento que resulta ser totalmente inofensiva, incluso un sorprendente milagro navideño final. Todo con una apariencia mundana pero impregnada de esa magia que posteriormente imprimirían otros cineastas franceses como Jean Cocteau.

La realización de Christian Jacque es bastante osada para la época, repleta de travellings circulares y de planos imposibles que sirven para descolocar al espectador y recordarle que no todo es lo que parece, al menos en esta película. La fotografía también es muy notable, y a ratos recuerda a las producciones de Val Lewton para la RKO, especialmente cuando fotografían a la "bruja".

En definitiva, una película muy recomendable para degustar estas fechas navideñas, de los cuentos de hadas oscurillos, o para fans del cine francés de entreguerras si tal cosa existe.

Como colofón final, me cuentan que esa misma generación de franceses que acabaron hartos de esta película ahora la echan de menos, ante la imposibilidad de ver cine clásico en la televisión gala actual, aunque me parece que eso lo sufrimos todos en todas partes del globo. Seguiremos esperando el milagro navideño.

 
  • «
  •  Start 
  •  Prev 
  •  1 
  •  2 
  •  3 
  •  4 
  •  5 
  •  6 
  •  7 
  •  8 
  •  9 
  •  10 
  •  Next 
  •  End 
  • »
Page 1 of 19

Rockandrollarmy en Twitter

Facebook

Rockandrollarmy en Facebook