La Butaca

El Jazzaldia presenta documental por sus 50 años de historia

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El Jazzaldia, Festival de Jazz de San Sebastián, resume sus 50 años de historia en el documental #jazzaldia50, mediante los testimonios de algunos de sus protagonistas y las imágenes de extraordinarios conciertos que perdurarán siempre en la memoria. El documental, que será presentado mañana miércoles 1 de julio en el Club Victoria Eugenia, está realizado por Morgancrea y coproducido por Televisión Española, Euskal Telebista y Donostia Kultura, con guión y dirección de Carlos Rodríguez. La duración es de 56 minutos.

 

Fallece Christopher Lee, leyenda del cine de terror

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Los jóvenes le conocerán como Saruman, único personaje salvable de la segunda e infumable película de "El señor de los anillos"; los más talluditos le recordamos por haber sido el primer Drácula que atisbábamos a escondidas desde destrás de un sofa en aquellos tiempos en los que los rombos aún rondaban nuestros televisores. Los más mayores quizás vieron estas películas de la Hammer en el cine en las que hizo de Drácula, monstruo de Frankenstein, el Lord de Baskerville en la adaptación a la pantalla de la novela protagonizada por un también mítico Peter Cushing haciendo de Sherlock Holmes y tantas otras.

Fue malvado en la saga Bond, hizo papeles de explotation hasta casi desaparecer por completo en los 80 y resucitar de entre los no-muertos a finales de los 90 con Jinnah, papel que confesaría era uno de los más completos que había realizado jamás. Escritor, poeta, incluso puso voz a unos infumables discos de heavy metal, pocos actores tienen en su haber la participación en sagas tan míticas como "Star Wars" o las ya mencionadas de "El señor de los anilos" o los Drácula de la Hammer...

Actor de talento alejado del método, de voz poderosa y personajes inolvidables, eterno aunque no inmortal, nos ha abandonado hoy a los 93 años, rodeado de su familia y legando un trabajo que, este sí, nunca morirá.

Last Updated ( Thursday, 11 June 2015 14:44 )
 

Hoy en 'Películas tan raras que apenas existen': "Nadie oyó gritar" (1973)

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Director: Eloy de la Iglesia.
Guión: Antonio Fos, Eloy de la Iglesia y Gabriel Moreno Burgos.
Fotografía: Francisco Fraile.
Música: Fernando García Morcillo.
Duración: 88 minutos.
Nacionalidad: España.

Intérpretes: Carmen Sevilla, Vicente Parra, María Asquerino, Antonio Casas, Tony Isbert, Goyo Lebrero, Felipe Solano, Ramón Lillo, Antonio del Real.

Sinopsis: una mujer que vive en un edificio de reciente construcción a las afueras de Madrid ve como su único vecino arroja a un cadáver por el hueco de un ascensor. El asesino la secuestra a continuación y le obliga a ser su cómplice a la hora de deshacerse del cadáver…

El guipuzcoano Eloy de la Iglesia, junto a otro director, José Antonio de la Loma, fueron los responsables del auge y éxito del denominado "cine quinqui" en la década de los ochenta en nuestro país, subgénero que se nutría de la ola de inseguridad ciudadana que se vivía en aquella época y que elevó a la categoría de héroes casi románticos a los protagonistas de aquellas historias de robos con recortada y chutes de heroína. Películas como "Miedo a salir de noche" (película que creó incluso una leyenda urbana), "Navajeros", el díptico de "El Pico", "Colegas" o "La estanquera de Vallecas" confirmaron a Eloy de la Iglesia como uno de los artífices de dicho subgénero y por lo que siempre será recordado; sin embargo antes de frecuentar esa temática, durante la década de los setenta cultivó con bastante fortuna el thriller terrorífico, pero el éxito de su cine quinqui fue tal que apenas se recuerda su producción anterior, y es una lástima. Entre 1970 y 1973 rodó cuatro películas adscritas a esa temática: "El techo de cristal" (1971), "La semana del asesino" (1972), "Nadie oyó gritar" (1973) y "Una gota de sangre para morir amando" (1973). De todas ellas las mejores y las más conocidas son las dos primeras, "El techo de cristal" fue un pequeño éxito de público, y "La semana del asesino" es más conocida fuera de nuestras fronteras que dentro, de hecho la crítica estadounidense la coloca como una de las películas antecedentes del género gore junto a "Bahía de Sangre" (1971) del maestro Mario Bava, y por qué no, al fin y al cabo se trata de un proto-slasher bastante sangriento, tanto que fuera de nuestras fronteras se la conoce como "Cannibal Man". "Una gota de sangre para morir amando" o "Murder in a Blue World" fue, aunque parezca mentira, una especie de plagio-homenaje-remake de nada menos que "La Naranja Mecánica" de Stanley Kubrick, un encargo del productor José Frade a Eloy de la Iglesia: ya que la película no se podía ver en nuestro país por la censura franquista (y no fue estrenada hasta la muerte del dictador), pues ellos ni cortos ni perezosos elaboraron una especie de plagio que resulta bien curioso de ver.

De este "ciclo" temático posiblemente la más floja de todas sea la que nos ocupa, "Nadie oyó gritar", que sin embargo no es una película en absoluto despreciable sino que resulta de lo más entretenida, con un argumento directamente sacado de los thrillers hitchcockianos. Aunque hay quien quiere ver en ella una especie de giallo a la española, la realidad es que de giallo sólo tiene el atractivo título, puesto que faltan los dos elementos que precisamente caracterizan al género: la investigación policial y un asesino enguantado.

La película, con un argumento interesante va perdiendo fuerza a mitad de película hasta desembocar en un final sorpresivo y abierto muy característico de esa década, y cuenta con unas más que eficaces interpretaciones a cargo de la pareja protagonista, Carmen Sevilla, guapísima, y el antiguo galán Vicente Parra en el papel del asesino.

En definitiva, sin ser la mejor del realizador vasco, es una estupenda película a descubrir, que afortunadamente cuenta con una digna edición en dvd en nuestro país a cargo de Divisa, al igual que hay que descubrir esta etapa de Eloy de la Iglesia. Por cierto, volvería al género terrorífico en pleno éxito de su cine marginal con "Otra vuelta de tuerca" (1985), estupenda y muy academicista adaptación de la obra de Henry James, pero ésa es otra historia.

 

Last Updated ( Thursday, 28 May 2015 18:10 )
 

Hoy en 'Películas tan raras que apenas existen': El sonido prehistórico (aka El sonido de la muerte, 1965)

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Director: José Antonio Nieves Conde.
Guión: José Antonio Nieves Conde, Sam X. Abarbanel, Gregorio Sacristán, Greg C. Tallas.
Fotografía: Manuel Berenguer.
Música: Luís de Pablo.
Duración: 76 minutos.
Nacionalidad: España.

Intérpretes: Arturo Fernández, Soledad Miranda, José Bódalo, Antonio Casas, Ingrid Pitt, Lola Gaos, James Philbrook.

Sinopsis: buscando un tesoro en Grecia, unos arqueólogos volarán con dinamita una cueva, despertando a un monstruo con capacidad de hacerse invisible que permanecía allí en un letargo de milenios. La partida de arqueólogos se encontrará con un grupo de aventureros que también llevan buscando el tesoro mucho tiempo, pero pronto tendrán que unir fuerzas para enfrentarse a la amenaza invisible que les acosa sin tregua…

"El Sonido Prehistórico", también conocida como "El sonido de la muerte" es una rara avis de nuestra cinematografía por varias razones, la primera porque se trata no sólo de la primera monster movie rodada en España, siguiendo los esquemas de las películas norteamericanas de los años cincuenta, sino porque además es una de las primeras películas de terror del cine español (el boom del "fantaterror" vendría a partir de 1968, si bien ya teníamos a gente como Jesús Franco trabajando en el género).

La película fue un encargo realizado por un grupo financiero americano, que debía aprovechar un pequeño presupuesto remanente de la superproducción rodada en nuestro país "La batalla de las Ardenas" ("The Battle of the Bulge", 1965) de Ken Annakin; el encargo recayó en el director Antonio Nieves Conde, que si bien se había destacado por sus películas de corte realista ("neorrealismo español" dicen algunos), aceptó de buen grado el trabajo logrando un producto muy eficaz, totalmente inspirado en las películas de monstruos americanas de los años cincuenta y adaptando sus esquemas, esto es, contando en glorioso blanco y negro cómo un grupo numeroso acosado por una amenaza que no sabemos muy bien qué es queda atrapado en un sitio totalmente aislado, a la manera de "La Cosa, el enigma de otro mundo" ("The Thing from Another World", 1951, Christian Nyby). La falta de presupuesto, algo bastante evidente ya que toda la acción se desarrolla en tan sólo dos escenarios (la cueva y la casa donde se refugian, rodados en los estudios que Samuel Bronston tenía por aquel entonces en nuestro país) no supone un gran problema para el director, que rueda con eficacia una simpática trama gracias a un guión bien construido y sobre todo a la solvencia de los actores, de los que se puede decir que esta película contiene el cast más delirante de la historia del cine; por un lado tenemos al gran Arturo Fernández haciendo su habitual papel de galán conquistador de chavalas, siendo esta vez su víctima Soledad Miranda, la malograda actriz sevillana que pocos años después se convertiría en musa de Jesús Franco al rodar con él títulos emblemáticos como "El Conde Drácula", "Vampyros Lesbos", "She Killed in Ecstasy" o "El Diablo vino de Akasawa" antes de fallecer en un accidente de automóvil. También tenemos en la película a la futura diosa de la Hammer, Ingrid Pitt, actriz británica de origen polaco que empezó su carrera cinematográfica haciendo breves papelitos en nuestro país, siendo éste su primer papel con frase en una película. Después daría el salto a las islas protagonizando "The Vampire Lovers" y "La Condesa Drácula" para la Hammer Films y adquiriendo fama mundial (y resulta curioso el desarrollo "vampírico" que tendrían las carreras de ambas actrices…). Todos están secundados por grandes actores del teatro español, nada menos que por José Bódalo, Antonio Casas y Lola Gaos, que para ser una película aparentemente alimenticia se toman muy en serio sus papeles, dándonos todo un recital interpretativo.

Igualmente, la falta de recursos (o la vergüenza, digámoslo claro) puede hacer pensar que fue la causante de que optaran por hacer al monstruo invisible, y seguramente así fuera, pero la verdad es que esa decisión dota a la trama de una tensión muy conseguida, y además nos recuerda al monstruo de "Planeta Prohibido" ("Forbidden Plane"t, 1956, Fred M. Wilcox), lo cual nos encanta.

En definitiva se trata de una película bastante rara en nuestra filmografía, por cuanto de poco habitual tenía; uno de esos raros casos en los que un encargo alimenticio si cae en buenas manos puede convertirse en un producto de lo más digno, y con un reparto sencillamente irrepetible.

También es bastante rara de ver, por supuesto no tiene edición en nuestro país aunque sí cuenta con edición en DVD en Estados Unidos por parte de Alpha Video, edición bastante nefasta que no recomiendo (parece un simple transfer de una copia de otra copia de VHS, en la que los rostros de los actores ni siquiera se distinguen). Servidor pudo hacerse con una buena copia de un pase que hizo TVE en los ochenta, pero seguiremos poniendo una velita a Santa Soledad Miranda para que alguien por fin se decida a editar el cine de género patrio como Dios manda. Seguiremos esperando.

 


Arturo Fernández, Soledad Miranda e Ingrid Pitt, power trío psychotrónico.

 


En este fotocromo yanqui, Ingrid Pitt y Soledad Miranda interpretan un baile que no sale en la película. Debieron pasarlo bien en el rodaje.

Last Updated ( Monday, 27 April 2015 11:38 )
 

Hoy en 'Películas tan raras que apenas existen': El Sanatorio de la Clepsidra (1973)

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Director: Wojciech J. Has.
Guión: Wojciech J. Has (basado en la novela de Bruno Schultz).
Fotografía: Witold Sobocinski.
Música: Jerry Maksymiuk.
Decorados: Jerzy Skarzynski, Andrzej Plocki.
Duración: 124 minutos.
Título original: Sanatorium Pod Klepsydra

Intérpretes: Jan Nowicki, Tadeusz Kondrat, Irena Orska, Halina Kowalska, Gustaw Houloubek, Bozena Adamek.

Sinopsis: un joven despierta en un misterioso tren, rodeado de gente extraña que parecen sonámbulos. El destino del joven es un sanatorio donde está internado su padre; al llegar allí descubre un lugar semi abandonado, comido por la vegetación y habitado por un personal médico de lo más peculiar. El director del centro le informa que su padre realmente ha muerto, al menos en el mundo real, porque dentro de ese sanatorio el tiempo funciona de manera distinta y allí continúa vivo. El joven emprenderá un surreal viaje por dentro del sanatorio donde conocerá a sus peculiares residentes, envolviéndose en una peculiar telaraña de recuerdos de su niñez, fantasías y visiones y hechos de la historia de Polonia…

Ocho años después de la estupenda "El Manuscrito encontrado en Zaragoza", el polaco Wojciech Has volvería con "El Sanatorio de la Clepsidra" (Sanatorium pod Klepsydra, 1973), adaptación del relato de Bruno Schulz del mismo título.

La película nos cuenta el viaje fantástico y surreal que realiza un joven, Joseph, por el interior de un sanatorio en el que las reglas del tiempo no tienen lugar; Joseph visitará momentos del pasado de su país y de su propia vida, volverá a ver sus progenitores de jóvenes, a la amante de su padre, se reencontrará consigo mismo, visitará un limbo donde las figuras históricas y los personajes secundarios de los libros parecen descansar en un sueño eterno, incluso será perseguido por tropas napoleónicas (de color) por el interior de un barco abandonado en medio de un bosque… siempre guiado por la figura del conductor del tren que le llevó hasta el sanatorio, que le va indicando pistas de cómo continuar su extraño viaje… y es que "El Sanatorio de la Clepsidra" no es una película fácil de entender ni de digerir, Wojciech Has dirigió una extraña alegoría acerca del paso del tiempo y la certeza de la muerte revestida de película de terror. Pocas películas góticas cuentan con unos decorados tan asombrosos como los vistos en esta película, el sanatorio es un enorme complejo modernista totalmente cubierto por la hiedra, por hojas secas, por polvo… decorado con animales disecados e iluminado por frías luces verdes y azules (Mario Bava de nuevo), todo ello nos remite a la muerte. Nos encontraremos también reconstruida  la ciudad donde vivía el protagonista de niño, el interior de un barco a vapor de los de ruedas que sirve de limbo a las figuras históricas… y todo dentro del sanatorio. Igualmente, la película parece  esconder también una fábula sobre la historia de Polonia, tan castigada por tantos siglos de guerras y horrores (el propio autor del relato fue asesinado fríamente por un oficial nazi en 1942).

En definitiva se trata de una película nada fácil de entender, el bueno de Has nos presenta una historia críptica y surrealista, donde los protagonistas parecen encerrados en un mundo onírico más propio de las pinturas de Paul Delvaux que de una película de terror al uso, pero que supone un goce visual total. El espectador que llegue de nuevas a la película se va a encontrar con una experiencia única, con unos espectaculares decorados pocas veces vistos (y que debieron costar una fortuna, desconozco totalmente el presupuesto y las circunstancias del rodaje la película, pero claramente se trató de una gran producción), y con una maravillosa experiencia cinematográfica que sin ningún género de duda influyó a cineastas tan barrocos como Terry Gilliam o Peter Greenaway, y cuyos ecos llegan hasta hoy, y si no que le pregunten a James Wan de dónde sacó la imaginería visual para su oscuro limbo de "Insidious".

Last Updated ( Friday, 13 March 2015 10:19 )
 
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