Editorial

AC/DC también sucumben al streaming

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Esta semana AC/DC han acabado pasando por el aro, de modo que todo su catálogo está ya disponible en cualquier servicio de streaming. Es lo que marcan los tiempos y tal vez no sea ninguna sorpresa, sobre todo porque desde finales del año 2012 ya estaba a la venta en formato digital.

Ya hablé de todo esto en su día (ver editorial aquí), pero no puedo dejar de pensar que cuando los musicólogos hablen del paso de lo analógico-tangible a lo digital-virtual, este será uno de los hitos que deban destacar. AC/DC no son una banda cualquiera, y su inicial oposición a adaptarse a estos nuevos tiempos, no creo que haya de verse como una resistencia de dinosaurio, sino más bien como una defensa de la integridad del artista y su obra como conjunto. Recordemos que de lo que se quejaba Angus Young era que lo digital, al permitir el consumo de temas aisladamente sin necesidad de escuchar los que le acompañan, desdibujaba el concepto de álbum como entidad completa.

Del mismo modo, tampoco creo que este cambio de postura deba observarse como una conversión por convicción, sino más bien como una maniobra comercial. No me imagino a Angus manejando un iPod, qué queréis que os diga. La maquinaria que mueven bandas como AC/DC -o de otras como Metallica o Iron Maiden, que en los últimos años se han dedicado a comercializar su catálogo de una forma masiva- es bastante costosa, y seguramente quien maneje los negocios de los australianos haya convencido a la banda de que es la única manera de rentabilizar sus lanzamientos. Y esa es probablemente la razón principal de este cambio de postura.

Sin embargo, yo que precisamente dirijo un medio digital, no puedo dejar de sentirme incómodo con todo esto. No soy ningún ludita y no me cierro a las ventajas (que algunas tiene) del formato digital y el streaming; tal vez simplemente sea un romántico que se aferra a un tiempo que ya no va a volver, pero me vais a permitir que ahora me vuelva a poner el vinilo de "Back in Black".

 

Yo estuve allí (por desgracia)

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Existe una frase que dice algo así como que a veces es mejor no conocer a tus ídolos, porque te puedes llevar sorpresas desagradables. En el mundo de la música, en ocasiones es mejor no ver a según qué bandas en vivo, porque pueden o bien arruinar el recuerdo que tenías de ellos o, si nunca antes las habías visto, dejarte uno muy triste.

Hace poco, en una conversación en el exterior de una sala, en uno de esos corrillos que se forman entre banda y banda cuando la gente sale a fumar, escuché a alguien decir que él pasaba de "viejas glorias" y que no pensaba ir a ver a cierta banda, incluso tocando gratis. En el momento me pareció algo exagerado, porque todos alguna vez hemos visto a alguna banda veterana que se mantiene admirablemente, aunque también nos hemos llevado algún que otro chasco.

Yo normalmente no suelo llevar muchas expectativas en estos casos; con ello consigo llegar a disfrutar del karaoke en el que se convierten estas ocasiones, divertirme incluso, y me voy a casa sin la sensación de haber sido estafado, haber tirado mi dinero o haber perdido hora y media de mi vida.

Pero a veces ni por esas. Me vienen a la cabeza varias de esas ocasiones en las que he querido teletransportarme a otro sitio, como cuando se me ocurrió que sería buena idea ir a ver a Paul Di'Anno y se pasó todo el concierto tosiendo y diciendo aquello tan cinematográfico de "too old for this shit"; o sin ir más lejos la de este viernes pasado, con unos Flamin' Groovies torpes e incapaces de seguir siquiera la más mínima coordinación. Y como a perro flaco todo son pulgas, el "sabotaje" que recibieron desde la mesa de sonido: en mi vida he asistido a un concierto con semejante cantidad de acoples, entre otras cosas. Incluso Chris Wilson abandonó el escenario a la tercera o cuarta canción quejándose de los monitores, con toda la banda retirándose tras él. La cosa fue tan esperpéntica que hay quien opina incluso que tuvo que ser aposta (con Buzzcocks, que venían después, la cosa a nivel de sonido no es que mejorara mucho).

En cualquier caso, este concierto pasará a los anales y dentro de algún tiempo los que allí estuvimos y soportamos todo el concierto -mucha gente se salió de la sala incapaz de aguantarlo- podremos decir orgullosamente aquello de "¡yo estuve allí!".

Last Updated ( Monday, 15 June 2015 06:30 )
 

Cash From Chaos: la tarjeta de crédito de los Sex Pistols

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Se atribuye al difunto Malcolm McLaren, el infame manager de los Sex Pistols (y anteriormente, según su propia versión, también de los New York Dolls), la acuñación de la mítica frase "Cash from chaos", que traducida libremente sería algo así como "sacar tajada del caos". Y ya sabemos cómo acabaron las cosas con los Sex Pistols, o al menos con John Lydon aka Johnny Rotten (y el que no lo sepa que se lea la autobiografía del cantante recientemente editada en nuestro país, "La ira es energía").

Sin embargo, y por si no fuera suficiente con aquella "gira del lucro indecente" (el "Filthy Lucre Tour" que reunió después de años de dimes y diretes a la banda estandarte del punk británico), ahora el nombre de The Sex Pistols se vuelve a ver relacionado con la codicia. Perdón, quise decir que se ve relacionado con las transacciones comerciales y el capitalismo puro y duro: esta semana Virgin Money, la filial bancaria -supongo- del emporio de Richard Branson, ha anunciado el lanzamiento de sendas tarjetas de crédito Master Card en las que figuran las portadas del single de "Anarchy in the U.K." y de "Never Mind the Bollocks, Here's the Sex Pistols".

Imagino que los miembros de la banda poco han tenido que ver con la decisión, aunque supongo que sí que habrán recibido algo a cambio. Lo que sí está claro es que pocos punk rockers han recibido de buena gana las noticias. Y aunque se nos llene la boca en más ocasiones de la cuenta con términos como "autenticidad", "venderse", etc. etc., algo de razón no les falta. El mencionado Lydon ha hecho siempre que ha podido gala de unos principios a prueba de bombas. Incluso en esa reciente autobiografía comentaba que se negó a que se incluyera un tema de la banda en un anuncio porque pensaba que se desvirtuaba su mensaje original.

Bien, pues no sé lo que opinará de esto el señor podrido, pero una de dos, o en esta ocasión ha perdido la batalla o simplemente no tenía ninguna opción por motivos contractuales, de derechos o lo que fuese. La tercera de las opciones, la de que esto beneficia económicamente a los miembros del grupo y él ha estado de acuerdo, podría ser tan válida como las dos anteriores y de hecho daría la razón a todos esos punks de teclado rápido y un iPod en el bolsillo.

De ser así, también podría verse de otra manera mucho más irónica (y muchísimo más favorable para la credibilidad de los que una vez fueran considerados los enemigos públicos número 1 del Reino Unido y sus sacrosantas instituciones, por cierto): no me cuesta imaginarme al bueno de Johnny riéndose en su casa de todos esos idiotas demostrarán su recalcitrante rebeldía contra el sistema utilizando como arma el pago mediante una tarjeta de crédito.

Podría ser así... o podría no serlo para nada. Pero seguro que a Malcolm todo este asunto le habría entusiasmado.

 

'Un día sin música' el próximo 20 de mayo

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El próximo día 20 de mayo se celebrará el Día Sin Música, una jornada de protesta reivindicando un IVA razonable y justa para la música. Los impulsores de la idea son diferentes asociaciones de todo el territorio nacional: Asociación de Promotores Musicales (APM); la Asociación Estatal De Salas De Música En Directo (ACCES); La Noche En Vivo – Asociación De Salas De Música En Directo De Madrid (LNEV); Associació Professional De Representants, Promotors i Managers De Catalunya (ARC); Asociación De Representantes Técnicos Del Espectáculo (ARTE); La Associació De Salas De Concerts De Catalunya (ASACC); Musika Indistriaren Elkartea (MIE); y La Asociación De Salas Privadas De Música En Directo De Euskal Herria (Kultura Live).

Todas estas organizaciones abogan por la reducción del tipo de IVA actual del 21%, a uno más acorde con el resto de Europa, cuya media está tres veces por debajo de la cantidad que el Gobierno actual fijó para nuestro país. Se calcula que, desde el año 2008, las cifras de espectadores de la música en vivo en España han descendido un 30%. Además, la pérdida de competitividad con los países del entorno han repercutido en la reducción también del número de grandes acontecimientos musicales. Por si fuera poco, está también el agravio comparativo al que se somete a los locales que programan música en directo, obligados a tributar el 21% en sus servicios cotidianos de hostelería y restauración frente al 10% que tributan, por los mismos servicios, los bares, cafeterías y restaurantes que no ofrecen música en vivo.

Desde Rock and Roll Army queremos apoyar esta iniciativa y animamos a nuestros lectores a sumarse a ella o al menos a informarse en la página web undiasinmusica.org, donde podréis consultar el manifiesto completo y encontraréis un enlace para firmar la campaña lanzada en change.org. Debemos actuar antes de que nos quiten incluso la música.

Last Updated ( Sunday, 08 March 2015 18:04 )
 

Adéu Jordi Tardà, el meu amic català

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Que alguien como yo, que apenas había comenzado a dar los primeros pasos en este mundillo, llegase a conocer a una leyenda del periodismo musical como Jordi Tardà, fue fruto de la más pura casualidad. Aunque me vais a permitir que me guarde para mí toda la retahíla de carambolas vitales que lo posibilitaron.

Debo decir que mis encuentros con "el Tardà" han sido contados a lo largo de estos aproximadamente diez años desde la primera vez que coincidimos, pero siempre me trató con una cordialidad y una cercanía que a mí, su "amigo vasco" como llegó a llamarme en alguna ocasión, nunca dejaba de sorprenderme.

Como tampoco dejaban de sorprenderme sus anécdotas de cuando fueron a ver a Led Zeppelin al festival de Knebworth por ejemplo, historias que al parecer todo el mundo que le conocía había escuchado en más de una ocasión pero que a mí, como fan del grupo, me maravillaban.

Hoy me he enterado de su fallecimiento gracias a las redes sociales. Y la verdad es que lo he sentido mucho y me he acordado de aquellos que le conocían de verdad, a quienes quiero acompañar en estos momentos difíciles. Ya no volveremos a coincidir en ningún concierto de Rod Stewart, ni le veré mientras entrevista a ningún miembro de Tesla. Ni siquiera podré llevarle a su sitio favorito de mi ciudad de adopción a picar algo después de un concierto. Pero siempre nos quedará su legado. Paraula de Stone.

Last Updated ( Sunday, 01 March 2015 17:31 )
 
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