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Editorial

La despedida de Aerosmith: lo que el corazón me dicta

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Vi a Aerosmith hace ahora casi un cuarto de siglo, el 6 de noviembre de 1993. La cita fue en el entonces acostumbrado a eventos de este tipo Velódromo de Anoeta de Donostia, lugar en el que por cierto durante algunos años puede ver a algunas otras de mis bandas favoritas (también recuerdo algún otro concierto en el cercano Polideportivo, como por ejemplo The Black Crowes durante la gira de "Amorica" o Bad Religion presentando "Recipe for Hate" en su primer tour por nuestro país).

Y puede que sea nostalgia del adolescente que fui o por la inexperiencia que tenía entonces en cuestiones conciertiles, pero haber visto a Steven Tyler, Joe Perry, Brad Whitford, Tom Hamilton y Joey Kramer juntos sobre un escenario cuando todavía eran fiables (y me refiero a repertorio, no a condiciones físicas) es algo que prometo llevarme a la tumba. El recuerdo que guardo de aquel concierto es el de haber presenciado algo grande; algo muy grande de hecho. Poco me importa ahora pensar que "Get A Grip" sea un disco que ha envejecido tremendamente mal. En mi cabeza el de Aerosmith siempre va a ser uno de mis conciertos favoritos de mi vida.

Supongo que por aquella época empezó el declive de la banda, y cuando la banda comenzó a dar tumbos con discos peor que mediocres y blandengues baladitas mojabragas sentí que los habíamos perdido para siempre. De hecho tuve la oportunidad de haberlos visto hace unos pocos años en una de sus últimas visitas y me negué a ir: me prometí a mí mismo que no me iba a estropear el recuerdo de aquella vez que, siendo un chaval, los había visto en primera fila.

Y aquí estamos algunos años después, con mayor poder adquisitivo y a punto de romper una promesa hecha a mí mismo, sopesando si merecerá la pena -sobre todo imaginando más o menos el repertorio- pagar ochenta euros por una entrada para esa recién anunciada gira europea de despedida, pero temiendo llevarnos la decepción del siglo. Porque esperar que los Aerosmith de 2016-17 se centren en su etapa gloriosa de los 70 y la que va de finales de los 80 a primeros 90 es no ya pecar de ingenuo, sino soñar despierto. Y probablemente los de Boston estén haciendo lo correcto, porque los que los conocimos en los 80 o los que los siguieron en los 70 no seremos más que una ínfima parte de ese público que seguramente abarrotará sus conciertos.

Asumámoslo, esto es lo que hay. Imagino que acabaré cediendo y yendo a ver por segunda y última vez a los autores de "Walk This Way", aún sabiendo que probablemente no es la decisión más acertada y que voy a acabar con el corazón destrozado, pero eso es precisamente lo que me pide el cuerpo. Sé que si no voy acabaré arrepintiéndome de no haber al menos intentado despedirme de una de mis bandas preferidas de toda la vida. Lo reconozco, me puede el romanticismo...

Last Updated ( Friday, 25 November 2016 13:02 )
 

Adiós a Leonard Cohen

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No puedo decir que sea el mayor fan de Leonard Cohen. Ni tengo todos sus discos ni los que tengo los escucho a menudo. Y sin embargo, recibir recién despertado y de resaca la noticia de que ha fallecido me ha dejado triste. Me parece que el mundo, ahora que nos ha dejado, es un poco peor, y no quiero ya entrar en elecciones presidenciales de grandes potencias ni nada de eso. Cohen nos ha dejado a los 82 años de edad, con una vida que supongo plena dedicada a su arte y su poesía; una vida en la que vivió el éxito y también el reconocimiento (recibió el Principe de Asturias de las Letras antes de que Dylan recibiera un Nobel y no recuerdo tanto revuelo, por cierto), pero que no fue un camino de rosas todo el tiempo.

Hace unos años, en una de sus últimas giras por aquí, tuve la oportunidad de verle en directo. Tuve suerte, porque un día o un par de días después, Cohen sufrió una indisposición sobre el escenario y se vio obligado a retirarse antes de tiempo. Recuerdo la experiencia como un poco bizarra: como suele ocurrir en los grandes conciertos (se celebraba en un pabellón), el público era bastante variopinto; además era uno de esos eventos en los que había asientos hasta en la pista, algo a lo que aquí no estamos acostumbrados y que personalmente me parece una aberración para disfrutar de la música en vivo. En cualquier caso, también lo recuerdo como una experiencia grata. Cohen bailó y derrochó clase, y en ningún momento uno pensaba que solo estaba ahí por la pasta, porque un cabrón se había llevado todo su dinero y le había obligado a volver de su retiro espiritual a la vorágine de giras y discos. Tal vez el mencionado cabrón nos hizo un favor (y de paso, también se la hizo a toda una generación de hipsters que tal vez ni hubieran nacido cuando el canadiense publicó sus últimos éxitos masivos con aquel "I'm Your Man" ochentero con el que otros le descubrimos vía programas musicales televisivos -entonces, mis queridos pequeñuelos, a pesar de haber solo dos canales, se prestaba atención a la música-). El caso es que a Cohen se lo rifaban en festivales y eventos "de modernos" en el extranjero (aquí como siempre vamos con un par de años de retraso en todo en el mejor de los casos), y del mencionado cabrón poco se sabe, aunque uno, que confía en el karma, espera que haya tenido su merecido, como deberían tenerlo todos los cabrones y malnacidos de este mundo.

Leonard Cohen murió ayer jueves y nadie podrá nunca rellenar su hueco. Y no podrán porque era un artista único y, para bien o para mal, irrepetible. Descansa en paz, Leonard.

 

El Premio Nobel de Bob Dylan y el reconocimiento de la cultura pop

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Puede que la noticia de la concesión del Premio Nobel de Literatura 2016 a Bob Dylan pillase a muchos de sorpresa, pero no será porque no había voces que lo estaban reclamando desde hace años. Probablemente muchos también habrán puesto el grito en el cielo: ¿se puede considerar como literatura el trabajo de un letrista de canciones? En mi opinión, es evidente que en la música popular hay de todo -dejaremos al margen a las supuestas élites de la música clásica y del jazz, que no parecen sufrir de estas desconsideraciones-, buenísimos letristas y compositores vulgares, pero siempre han destacado figuras que han sabido expresarse en sus letras de un modo sublime.

Y en ese sentido, las letras del trovador de Minnesota, además de influenciar y conmover a varias generaciones, han sido objeto de estudio e incluso recopiladas en libro, como también han podido serlo las de otros ilustres como Van Morrison por ejemplo. Esto debería bastar para convencer a algunos de que la música, por muy popular que sea, es también una expresión artística (algo que ciertos ámbitos de "artisteo" parecen despreciar, aunque curiosamente haya muchos músicos que también practican -muy dignamente algunos de ellos además- artes como la pintura o la escultura). Incluso nuestro diccionario de la RAE parece ponerse del lado de los que opinan que la música popular no merece gran consideración, al definir melómano como "1. adj. Amante de la música, especialmente de la clásica".

En el mundo anglosajón, mucho más abierto para estas cosas, no tienen tanto pudor en utilizar como una herramienta más para explicar la "historia de las costumbres", la influencia que sobre la sociedad ha tenido la música popular que se desarrolló desde aproximadamente los años 50 del pasado siglo, aunque parece ser que en otras partes hablar en círculos más o menos académicos del pop y de sus figuras resulta todavía un tabú. Uno casi tan grande como el hablar del ocultismo y la parapsicología.

Es por esto que probablemente asistamos a un debate sobre si Dylan merece tal galardón o no, aunque probablemente deberían ser más discutidas otras categorías como la del Nobel de la Paz, con algunos ganadores de los últimos años francamente controvertidos. Aunque es más que probable también que al esquivo Dylan todo esto le traiga bastante sin cuidado.

La cuestión central de todo este debate para mí es la siguiente: ¿veremos por fin que la música popular sea dignificada al mismo nivel que otro tipo de expresiones artísticas? Tengo mis dudas, aunque espero sinceramente que así sea. Gran parte del arte contemporáneo parece (y ojo, digo parece) una verdadera patraña, pero vete a discutírselo a los más esnobs...

 

Y el anticristo se manifestó y hablaba en una lengua extraña...

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En octubre del año 1996 se publicaba "Anticrist Superstar", la segunda obra -y último disco realmente notable- de Marilyn Manson. Hablaremos en otro momento de este disco porque el objeto de este artículo es otro bien distinto. Y probablemente a alguno le suene a pura invención lo que voy a contar, pero prometo que esto realmente ocurrió. Es una anécdota que me gusta contar y el otro día caí en la cuenta de que nunca había hecho lo propio por aquí.

Hoy en día, gracias a los avances tecnológicos, uno puede llevar casi casi su discografía completa en un bolsillo gracias a la memoria de su teléfono móvil, pero quiero remontarme a hace más o menos dos décadas, cuando ni siquiera se había popularizado el mp3 y las grabadoras de CDs eran todavía una novedad bastante cara. Por cuestiones de la vida, entre mediados y finales de los 90, yo me encontraba viviendo en otra ciudad en un piso compartido. Por aquel entonces, el que tenía en el piso alquilado un microondas vivía como un rey; os podéis imaginar por lo tanto lo que significaba contar con un buen reproductor de CDs. El caso es que nosotros no lo teníamos, así que normalmente pasábamos con las cintas de cassette que grabábamos. Hacia octubre/noviembre de 1996 como decía me compré "Antichrist Superstar", y aunque le pedí a un amigo que vivía en casa de sus padres que me lo grabara en una cinta que yo mismo le proporcioné, tuve que esperar al fin de semana para poder escucharlo porque este amigo por aquel entonces era bastante dejado. Recuerdo escucharlo obsesivamente durante todo el fin de semana de vuelta en casa de mis padres, y obviamente grabármelo en cinta para poder llevármelo de vuelta.

No me da vergüenza reconocerlo, nunca he renegado de nada musicalmente hablando, "Antichrist Superstar" se convirtió en uno de los discos que más escuché durante una época y todavía hoy lo considero uno de los mejores discos de los 90. Así que podéis imaginar que me conocía los recovecos de aquel disco casi como la palma de mi mano. Nuestra historia comienza aquí, un tiempo después, en el mismo piso compartido y con la misma colección de cintas grabadas. Como quiera que era una persona con vicios caros (no me entendáis mal, me refiero a discos y a cómics básicamente) y no perdonaba salir un jueves, a veces la falta de liquidez era un problema para la compra de cintas vírgenes. En ocasiones conseguías reciclar alguna, pero aquel día llegué a la conclusión de que no me podía deshacer de ninguno de los discos que tenía grabados. Opté por el plan B: buscar en las de mis compañeros a ver si había alguna "huérfana". Tras pasar un buen rato comprobando cintas (muchas no tenían ni caja y no digo ya una triste pegatina con el título del disco), una de ellas llamó mi atención. Y aquí es cuando la historia comienza a tornarse como mínimo rara. No recuerdo si fue su aspecto (no recuerdo la marca, pero puedo asegurar que no era una muy habitual), pero por alguna razón aquella cinta destacaba. Aquella sin duda iba a ser LA cinta.

Nunca me habría atrevido sin embargo a reciclar una cinta que no fuera mía sin permiso de su legítimo dueño, así que pregunté a mis compañeros a ver si era de alguno de ellos. Ninguno la reconoció como suya, pero antes de apropiármela por todo el morro la puse en el cassette para ver si la música contenida en ella podría darme una pista de quién la había grabado. Del pequeño altavoz de aquel cassette comenzaron a salir unos extraños ruidos que me resultaban muy familiares, pero que tardé unos instantes en reconocer. De repente me di cuenta: se trataba de "The Beautiful People", el exitoso single extraido de "Antichrist Superstar", solo que... reproducido al revés, desde el final hasta el principio. Sin salir de mi asombro reproduje todo el tema en sentido inverso (no reconocí ningún mensaje satánico, todo sea dicho), y después... nada. Silencio absoluto durante los siguientes 40 minutos (era una cinta de 90 minutos). Y por la otra cara más de lo mismo, tampoco había música grabada. Obviamente cuando les comenté el asunto a mis compañeros ninguno sabía nada.

Soy consciente de que tiene que haber una explicación técnica para aquello, pero la cosa fue lo suficientemente misteriosa como para que decidiera conservar aquella cinta tal cual, en plan fetiche. A día de hoy no sé dónde cojones estará, hace al menos tres lustros que no la he vuelto a ver. Pero no me neguéis que es una buena anécdota.

Last Updated ( Wednesday, 07 September 2016 07:05 )
 

Estériles broncas rockeras

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Parece que el anuncio a finales de esta pasada semana del nuevo disco de Metallica, "Hardwired...To Self-Destruct", previsto para el próximo 18 de noviembre, y sobre todo el estreno del single de adelanto "Hardwired", han levantado pasiones encontradas en las redes sociales. No parece haber un consenso entre los fans, con opiniones divididas entre el mayor de los rechazos, el más fervoroso de los apoyos y algunos -los menos- actuando con bastante indiferencia a la noticia.

Dejando al margen que por aquí nos haya parecido un tema simplón y plano y que la portada a nuestro gusto deje bastante que desear (hay quienes la comparan incluso con la del "Odd Fellows Rest" de Crowbar), está claro que la banda de San Francisco se ha convertido en una de las más criticadas en las últimas dos décadas. Con la edición de "Load" en 1996 y posteriormente de "Reload" Metallica pasaron a estar en el punto de mira de muchos fans descontentos con la nueva dirección musical del grupo e incluso con sus cortes de pelo (?). Sus actuaciones contra Napster aproximadamente por la misma época no ayudaron a que aumentara su popularidad, dándose una situación bastante curiosa, con fans de toda la vida dándoles la espalda de la noche a la mañana, pero también ganándose el desprecio de otros muchos que los habían conocido gracias al "Black Album", puesta en marcha para algunos del proceso de "venta" de la banda (algunos más ya lo situaron con el lanzamiento de su primer video clip oficial, "One"). "St. Anger", verdadera bajada de pantalones donde por primera vez en toda su carrera Metallica no marcaban el camino, sino que seguían el marcado por otros, parecía una vuelta forzada a la agresividad perdida y en definitiva un álbum que no gustó a casi nadie. Con "Death Magnetic" parecían redimirse a base de corta-pegas de su propio pasado, resultando un disco que dadas las circunstancias nos traía de vuelta a los mejores Metallica posibles actualmente. A años luz de sus años clásicos seguramente, pero aún así los mejores Metallica posibles en el año 2008, repito. Y he olvidado conscientemente basuras como "S&M" o "Lulu"; algunos lo llaman memoria selectiva.

Pero a pesar de todos los altibajos, movimientos en falso y supuestas traiciones a los dioses del metal, Metallica no han visto reducida su popularidad o la asistencia a sus conciertos ni un ápice. Por muchos fans veteranos que les dejen en la estacada, siempre habrá una nueva legión de jóvenes seguidores dispuestos a batirse en duelo por ellos. Como contábamos en el artículo que la pasada semana dedicamos al vigésimo quinto aniversario del "Black Album" (leer aquí), este disco vende mil nuevas copias todas las semanas solo en los Estados Unidos.

Sea como sea el contenido de "Hardwired...To Self-Destruct", que tendrá formato doble por cierto, cualquiera con un teclado, acceso a internet y mucho tiempo que perder ha dictado ya sentencia. Los fans somos así, nos creemos con derecho a poner en tela de juicio cualquier movimiento de nuestros artistas favoritos, cuando deberíamos limitarnos a castigarles simplemente no consumiendo su nuevo producto si no nos gusta... ¡ah! Lo siento, olvidaba que hoy en día no se venden discos. Pero os diré lo que creo que va a pasar a partir del 18 de noviembre: exactamente lo mismo que ahora, con fans a favor, fans en contra, palabras gruesas tanto a favor como en contra, un éxito de ventas (lo que eso signifique en este siglo) y un mayor éxito de la posterior gira de presentación. ¿O acaso alguien se piensa que lo que diga en una maldita red social va a tener algún tipo de influencia en la carrera de uno de los grupos de rock más conocidos sobre la faz de la Tierra?

Last Updated ( Monday, 22 August 2016 07:20 )
 
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