Conciertos

Melechesh + Keep of Kalessin + Tribulation - Erandio (Sala Sonora 15-5-15)

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La de Melechesh era una fecha a la que tenía miedo desde hacía tiempo. Miedo a que la parroquia no respondiese y a que terminásemos siendo cuatro gatos, los que apareciésemos por la Sonora de Erandio, el viernes quince de mayo. Por fortuna la gente acudió, en ningún caso llenando la sala, pero al menos permitiendo que la cita no resultase tan ridículamente privada, como podía haber sido.

Comenzaría de manera tempranera la sesión de Metal Extremo, con los Embryo despeinando a los afortunados que iban agregándose al sarao. Desgraciadamente solo podríamos escuchar el último tema que los italianos lanzaban sobre Erandio, por andar entretenidos entrevistando a Asmedi Melechesh en el autobús de gira. Los que pudieron catarlos debidamente, no trasmitieron queja alguna, una vez nos fue posible coger posiciones en el interior del recinto.

De cabo a rabo presenciaríamos la primera incursión de Tribulation sobre tierras vascas, una formación que nos había dejado expectantes con su último trabajo, y que demostraría el espectacular futuro que ostenta. Su sonido seguiría siendo tan inclasificable, como deslumbrante resultaría su puesta en escena, con sus guitarras esgrimiendo siniestras muecas, en lo que no paraban de contorsionarse de manera diabólica.

Presentarían de manera encendida el mencionado "Children of the Night", prendiendo incienso poco antes de comenzar, envolviendo la Sonora en Death, Black y humos de otros tiempos. Brillarían sus tiempos "progresivos" y su imaginería heredada de Celtic Frost, sus amenazantes riffs que podían haber sido firmados por Mercyful Fate y sobre todo, la bestial entrega con la que no dejarían de empujar hasta que se despidieron. De no ser por Melechesh, hubiesen sido los rotundos triunfadores de la noche.

Empequeñecidos por el torbellino que acabábamos de contemplar, aparecerían Keep of Kalessin sobre las tablas erandiotarras, luciendo bastante menos espectaculares de lo que hubiesen oficiado en circunstancias normales. Su Black Metal técnico sería gratamente recibido por los allí presentes, en cualquier caso, aunque en ningún momento consiguiese hacernos olvidar el repaso que Tribulation acababan de infringirnos. Lo de estos tres noruegos sería mucho más medido y calculado, sin la pasión que habían demostrado los suecos, aunque con oficio más que de sobra como para salir indemnes.

Invocarían la épica de sus últimos trabajos, basando casi todo su repertorio en sus recientes "Epistemology" y "Reptilian", mientras trataban de hacer justicia a lo grabado, apoyándose sobre un porrón de pistas pregrabadas. Esta sin duda sería la mayor pega que podríamos acabar achacándoles, esa y la excesiva frialdad que por momentos parecían trasmitirnos desde el escenario. Nos quedaríamos con los molinetes salvajes que se marcaron en lo que clavaban "Dark Divinity" o "Ascendant".

El humo y el calor que se habían disipado con la actuación noruega, volvería a recalar en la Sonora de la mano de los cabezas de cartel de la noche. Los Melechesh comenzarían incendiarios, disparando bruma roja desde los costados del escenario, al tiempo que los primeros compases del Enki restallaban desde los altavoces. Bajo y guitarra aparecerían como nómadas del desierto, dejando ver tan solo sus ojos mientras arrancaban la brutal ceremonia de Metal mesopotámico.

Se despojarían de sus vistosos ropajes, poco antes de recordar por primera vez el "Emmisaries" a lomos de "Ladders to Sumeria",  imbuidos cada uno en sus instrumentos y sin parar de repartir estopa sobre los presentes. El embrujo de oriente medio se apoderaría de la sala y la emoción se volvería salvaje en lo que alcanzábamos el clímax estilístico, al poco de haber comenzado.

Así sería arrojada sobre nosotros "Grand Gathas Of Baal Sin", como si de una apisonadora dentada se tratase, mordiendo y aplastando a todos los que tratábamos de seguir el ritmo con nuestras melenas, al tiempo que provocaba las primeras danzas del vientre entre las féminas que asomaban por las primeras filas. La mescolanza sumerio-metálica se representaría de manera cristalina de esta forma, en lo que contemplábamos a bailarinas meneando el ombligo a ritmo de doble bombo galopante y a una banda trasmitiendo el embrujo de tierras lejanas.

El ritmo no cesaría en ningún instante, sin bises que entorpeciesen la frecuencia, ni parones que detuviesen la poderosa cabalgata. Melechesh pasarían sobre Erandio con una rotundidad innegable, derrochando entrega durante una hora larga de Black Metal oriental. Se despedirían sin dar opción a que reclamásemos nuevos cortes, con la magnificencia de "Rebirth of the Nemesis" dejándonos extasiados, pasados a cuchillos por la ígnea ceremonia que Ashmedi había dispuesto, para dar comienzo a su gira española.

Last Updated ( Monday, 25 May 2015 15:46 )
 

Lydia Loveless - Zaragoza (La Ley Seca 20-5-15)

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Tirando de memoria, la primera vez que escuché el nombre de Lydia Loveless fue a comienzos del año 2012, cuando se anunció su primera gira por nuestro país para hace ahora exactamente tres años. Contando entonces con tan solo 21 años de edad, la de Ohio ya era considerada como una de las más firmes promesas de la música americana de raíces. Ese dato y que una de sus fechas estuviera prevista en mi ciudad, hizo que se despertara mi curiosidad. Lamentablemente, como algunos recordaréis, poco después aquella gira fue cancelada completamente, dejándonos a muchos con las ganas. Y aunque finalmente visitaría nuestro país año y pico después, en aquel segundo intento no pudo ser por mi parte.

Afortunadamente, este pasado miércoles por la noche pude, por fin, asistir a su primer concierto en Zaragoza, el segundo de esta gira que le habrá llevado para cuando leáis estas líneas a Barcelona el martes y a Madrid ayer jueves, y que le conducirá a Ourense hoy viernes y a Donostia mañana sábado.

Lo primero que sorprende de la Loveless es la madurez que demuestra sobre el escenario, ejerciendo de faro y guía de una banda que se ve perfectamente compenetrada tras haber estado girando prácticamente sin descanso durante los últimos años. Ejerce Lydia este liderazgo, sin embargo, de manera discreta, permitiendo que el resto de músicos se expresen libremente y sin erigirse en protagonista absoluta del concierto, aunque es obvio que su voz y su presencia son uno de los mayores imanes del conjunto. En ese sentido, el cuarteto que la respalda (a los habituales guitarra, bajo y batería hay que sumar otro músico adicional a la pedal steel o a la segunda guitarra, según el tema), sabe desbocarse cuando la canción lo provoca (algo de lo que daría buena cuenta el teléfono móvil de Todd May, que salió por los aires en uno de los arrebatos hardcorianos del guitarrista).

Así, la banda suena mucho más contundente y menos country que en su versión discográfica, con momentos de verdadero desquicio ruidista. Pero no hay queja cuando suenan temas gran parte de los temas de esa gran obra que es "Somewhere Else", aunque tampoco se olvidan de rescatar otros anteriores como "Steve Earle" o "Mile High". La menuda cantante incluso se atrevería a cantar en solitario otros cuatro temas al final del concierto, incluyendo uno que aseguraba haber compuesto después que la noche anterior en Barcelona un fan le agarrase de salva sea la parte.

Al final, alrededor de hora y cuarenta minutos de intensa experiencia musical que se me antoja ya imprescindible.

Last Updated ( Thursday, 21 May 2015 17:18 )
 

The Muggs - Zaragoza (La Ley Seca 16-­5­-2015)

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El trío de Detroit volvía a la imprescindible Ley Seca de Zaragoza a presentar su nuevo retoño, "Straight up bogaloo", todavía caliente y con apenas un par de meses de vida. Con este nuevo trabajo han recuperado cierta chispa compositiva que parecían haber perdido en el anterior, el irregular pero todavía notable "Born Ugly" y que ya hacía presagiar a los más agoreros que el filón de los Muggs se estaba agotando. Nada más lejos, su nuevo trabajo vuelve a reunir una viva colección de composiciones propias, además de varias impecables versiones en las que rinden cuentas a sus maestros.

Aunque, hablando de chispas, sobre el escenario nunca la han perdido. Eso lo puede atestiguar cualquiera que haya vivido alguno de sus conciertos previos y, más que de chispa, deberíamos hablar de un verdadero incendio. Muchas veces, asistes a un concierto y piensas, ufano y feliz tras la experiencia, "estos tíos arrasan". ¿Qué pensar, entonces, tras asistir a uno de The Muggs?

La primera parte del concierto la centraron en temas de sus anteriores trabajos y más de uno se preguntaba cuándo tocarían alguna de las maravilla de "Straight up Bogaloo". Abrieron con "6 minute to midnight" y rindieron tributo a su amado Rory Gallagher a las primeras de cambio con el "I take what I want". No fue hasta pasado un buen rato, cuando la noche ya era una fiesta total, que por fin sonaron "Applecart blues", "Spit and gristle" o "Fat city". No pudo faltar la meritoria versión del "Tomorrow's dream", con la que The Muggs vuelven a demostrar su exquisito gusto a la hora de deconstruir canciones ajenas.

La banda está en plena forma, no cabe duda. Tony DeNardo, uno de esos grandes ejemplos de superación personal que atesora la historia del rock, usa su órgano Fender para sacar unas sólidas líneas de bajo que, junto a la "zeppeliana" batería de Todd Glass, forman el tándem perfecto sobre el que Danny Methric puede desarrollar y dar rienda suelta a todo el fuego que lleva dentro. Danny puede que sea, y creo que ya lo he dicho alguna vez con anterioridad, el último héroe de la guitarra. Los hay más técnicos, los hay más rápidos, seguramente más guapos, lo que tú quieras, pero pocos fabrican riffs rotundos, calientes y sobresalientes como Danny lo hace, y de esos riffs, ¡oh! amigo, The Muggs andan sobrados.

A día de hoy, no es aventurado afirmar que The Muggs son una de las bandas de hard rock más interesantes surgida en los últimos 10 años, sino la que más. No hay ninguna banda entre sus contemporáneos capaz de emular el indomable espíritu que los de Detroit poseen. The Muggs son un verdadero alud de soberano rocanrol sin adulterar. En directo, sus temas (algunos ya clásicos contemporáneos) se suceden unos a otros sin piedad y con la naturalidad de la que solo pueden hacer gala los verdaderamente grandes.

Su idilio con nuestro país sigue caliente y nosotros les correspondemos con pasión. Que sea así por muchos años.

Antes del huracán de Detroit, los locales Mama Kin abrieron la noche con su rock de tintes sureños, deudor de grupos como The Black Crowes, a los que rindieron tributo con una más que correcta adaptación al español de "No speak no slave". Diversos problemas técnicos no consiguieron empañar una actuación en la que se nota que el grupo está cada vez más engrasado y en formas. Mama Kin supusieron el aperitivo ideal para otra perfecta noche en La Ley Seca, de la que todo el mundo salió sonriente y satisfecho. Una de esas noches que hacen que el mundo siga dando vueltas.

Last Updated ( Monday, 18 May 2015 06:10 )
 
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