Conciertos

Kristonfest 2015 - Bilbao (Santana 27, 11-7-15)

E-mail Print PDF

Son ya unos cuantos años los que lleva el bilbaíno Kristonfest, erigiéndose como festival de referencia para los aficionados más sibaritas de la franja norte. Anteriormente habían sido los seguidores del Stoner, los principales beneficiarios de sus lustrosos carteles, mientras que en esta ocasión, la ganancia ha estado mucho más repartida entre los de toda clase y condición. El único nexo común que no ha variado respecto a pasadas aventuras, es la calidad incuestionable que se ofrece desde la Santana 27. Una calidad que haría palidecer a eventos mucho más consagrados, se mire por donde se mire.

Si bien es cierto que casi todo lo que podemos contar de este festi es positivo, no debemos dejar de mencionar la caótica entrada que sufrimos para acceder al recinto. Una entrada excesivamente lenta y precipitada, que nos impidió contemplar buena parte de la actuación de Childrain. Esto se debió al poco tiempo que se dejó entre la apertura de puertas, y el arranque de los bolos, lo cual hizo materialmente imposible que cogiéramos posiciones como estaba previsto.

Una vez hubimos sorteado el accidentado inicio de fiesta, comenzaríamos a disfrutar con el buen hacer de los vitorianos. Su propuesta casaría perfectamente con los tiempos que la noche nos propondría. Su Death Melódico entroncaría con las poderosas maneras que más tarde iban a servirnos Gojira, con la energía absoluta que desplegarían Toundra y con los oscuros recovecos que nos iban a servir The Ocean.

Su puesta en escena luciría poderosa y ensayada, adornando con molinetes los fornidos ritmos que trenzaban. Tendrían tiempo para desplegar sus clásicos personales, "Awakening" y "Silence As A Medicine" y se bajarían entre aplausos unánimes. Miembros destacados de la poderosa nueva escena vasca, los Childrain aún tendrán que darnos muchas alegrías en los años venideros. Con tanta calidad como atesoran, pensar lo contrario ni se plantea.

Los siguientes ases que la organización había reunido para el poker, serían los emergentes Toundra. Un conjunto que está gozando ahora mismo de una popularidad inusitada para el Post Rock en España y que con cada nueva actuación que afrontan, justifican la fama que han ido adquiriendo sus directos en los últimos tiempos.

Apostarían la mayor parte del repertorio sobre su último trabajo, con "Strelka" presentando las primeras gradaciones de la velada, y los cuatro músicos haciéndose fuertes desde sus correspondientes parcelas de escenario. El "Cielo Negro" volvería a temblar ante nosotros, con las famosas tumbadas de su guitarra, en lo que los niveles de intensidad aumentaban proporcionalmente.

Lucirían también nuevos himnos como "Kitsune", demostrando el poderío que conserva su reciente material, pero la sensación general no acabaría siendo tan deslumbrante como en anteriores ocasiones que los habíamos contemplado. No tengo muy claro si por la evidente comparación con lo que vendría a continuación, o porque hacía muy poco que les habíamos visto encabezar triunfalmente el Wombat Fest de Durango. Esta vez sin embargo, oficiarían como complemento al magno espectáculo festivalero, sumando ostensiblemente en el cómputo general, pero lejos de sus mejores recitales como estrellas absolutas.

La siguiente carta que se guardaba bajo la manga la organización del Kristonfest, supondría una impresionante sorpresa para muchos de los presentes, elevando el entusiasmo de todos aquellos que tuvieron a bien sumergirse hasta el fondo mismo del océano remoto. Acompañados por imágenes marítimas de fondo, y envueltos por un omnipresente azul opaco, los maestros alemanes del Post Metal, irían desplegando el colosal "Pellagial" tema a tema.

Cogeríamos aire entonces frente a The Ocean, absolutamente inmersos en las mil y un hendiduras que atesora su poderosa obra maestra. Cada pequeño resquicio del fondo marino, nos sería presentado con valentía y estilo, con un Robin Staps que oficiaba de maestro de ceremonias en la sombra y un Loic Rosetti absolutamente estelar. Poder escénico mayestático, que tornaría absurdamente mágico cuando el liviano frontman, decidiera lanzarse sobre los presentes desde la balconada de la Santana.

Antes de que ese cinematográfico momento aconteciese, el señor Rosetti ya había planeado sobre algunas cabezas un par de cortes antes, pero lo que vendría después acabaría siendo lo que marcase la comparecencia. Un salto desde tres metros, de espaldas y sin soltar el micro con el que estaba cantando, mantendría a la sala en un suspiro absoluto, una tensión inevitable que rompería en ovación cerrada, mientras era devuelto hasta el escenario en volandas.

Una vez más saltaría el cantante de The Ocean sobre las primeras filas, en lo que la banda atacaba los cortes más Doom de la noche. Los tiempos se tornarían oscuros entonces, sin que la luz apenas apareciese por las inmediaciones, perdidos en el mismo fondo oceánico en el que habíamos ido a naufragar. Volverían los músicos ante la ovación generalizada, interpretando un par de cortes más, para terminar saliendo por todo lo alto del festi.

Hasta ese momento la media general había sido sobresaliente, sin que hubiésemos tenido oportunidad alguna para entonar quejas razonadas. Aún así, y a pesar del altísimo nivel al que estaba rayando la noche, la perspectiva quedaría desdibujada tras la aparición de las bestias de Iparralde. Gojira iban a dar el concierto de la noche, y muy posiblemente, de todos los Kristonfest que se han celebrado hasta la fecha.

La comparecencia de los de Bayona, sería de tal magnitud, que empequeñecería sobremanera todo lo que habíamos podido presenciar. Desde el inhumano sonido que restallaba desde los altavoces, hasta la absoluta precisión con la que se emplearían los protagonistas, todo el espectáculo sería digno de las grandes ligas. La clase de concierto a la que le sobran galones como para lucir en un estadio, pero con las comodidades que ofrecen las salas de medio aforo. En pocas palabras, lo que viene a ser un lujazo de la hostia.

A partir del minuto uno en el que "Ocean Planet" nos saludaba salvajemente, comprobábamos todas las virtudes que han hecho universales a estos franceses. La voz del mayor de los Duplantier ganando muchísimos enteros respecto a la versión de estudio, añadiendo potencia y agresividad desmedida, la batería requetecuadrada que acostumbra a marcarse el hermano pequeño, y la puesta en escena sofisticada y efectista, de la pareja que completa la formación.

Darían especial importancia a los dos trabajos con los que consiguieron el estrellato, dejando unos pocos momentos para ir recordando el resto de redondos que alberga su discografía. De esta manera, el grueso de su actuación lo formarían los míticos, "The Heaviest Matter Of The Universe", "Vacuity", "Oroburus" o "Flying Whales". En esta última cantinela dedicada a las ballenas voladoras, se le vería a Joe especialmente sentido, tal vez por la lúgubre temática que posee el corte.

No debemos olvidar que el bolo que Gojira dieron en Bilbao, fue el segundo tras la trágica muerte de la madre de los hermanos Duplantier. Un triste detalle que dotaría de una atmosfera especial, a todo lo que allí acabaría produciéndose. La rabia traducida en perfecto Death Melódico, haciéndose fuerte entre las paredes de la Santana, en medio de un festival de un solo día, que rubricaba con éxito su cuarta edición, y apuntaba orgulloso hacía el año que viene con su formula inmaculada.

Epilogo: Una vez las luces se hubieron encendido, y la parte oficial del festival tocaba a su fin, aún tendríamos a los Wizards esperándonos para recordarnos por qué fueron el grupo revelación del año pasado. Fueron a tope con Ina desatado y aplicando la ultraviolencia furibunda, con su set habitual, con caídas, abrazos y mucho compañerismo entre los que les conocemos. Puro Rock And Roll en vena, perfecto para darnos el último chute que precisaba este Kristonfest 2015.

Last Updated ( Thursday, 16 July 2015 11:20 )
 

Rise To Fall + Black Ocean Witness + Late to Scream - Bilbao (Stage Live 13-6-15)

E-mail Print PDF

Podríamos afirmar sin miedo a equivocarnos, que la consagración definitiva para Rise To Fall, comenzó el pasado sábado 13 de junio del 2015 en Bilbao. Lo haría con la presentación de su flamante nuevo disco y ante un público absolutamente entregado, en medio de una Stage Live que lucía animada y envuelta en la euforia inherente a las citas inolvidables. De esta manera tan redonda, es como la mayoría recordaremos el primer día en el que "End Vs Beginning" se puso a la venta, como el día en el que una promesa de muchos años, se tornaba realidad indiscutible.

Calentando el cotarro, un buen rato antes de que los protas de la velada saltasen sobre la tarima bilbaína, un par de conjuntos irían agitando al respetable, mostrándonos la nueva cara del Metal Euskaldun, en lo que nos entretenían con sus respectivas propuestas y apuntaban hacía donde soplarán los nuevos vientos, en los años venideros.

Los primeros en abrir fuego serían los jovencísimos Late To Scream, una formación que aún no ha editado su primer trabajo y en la que la media de edad se sitúa alrededor de los diecisiete años. A pesar de su manifiesta precocidad, no se les puede negar la forma en la que manejan sus instrumentos, invitándonos a reflexionar sobre la forma en la que han podido surgir músicos tan precoces, sin duda, gracias a los molones padres que han fomentado sus cualidades desde bien críos. Unos cuantos de estos, andarían el sábado en la Stage Live por las primeras filas, vitoreando a sus chavales de manera orgullosa.

Absolutamente orientados hacia el Metalcore más inofensivo, los vizcaínos cuajarían un veloz set de cinco cortes, concluyendo con una versión de As I Lay Dying, provocando de esta manera un divertido mosh entre los que allí se encontraban. A pesar de esta última referencia evidente, me sonarían mucho más a Bullet For My Valentine, que a los Lay Dying, con su frontman Niko ejerciendo de guitar hero y eje central sobre el que enfocar las miradas, de similar manera a como acostumbra Matt Tuck con los Bullet. No se puede negar el hecho de que tanto él, como sus compañeros, pecarían por momentos de cierta candidez en su puesta en escena, sin que esto resultase impedimento para vislumbrar el enorme potencial que atesoran.

Con unos cuantos años más de media, aunque también ondeando la bandera de la juventud exultante, Black Ocean Witness serían los siguientes en sumarse al festejo, ralentizando los veloces tiempos que habían vertido los Late To Scream, pero añadiendo imponente cadencia rítmica a la noche. Presentarían ocho de los cortes que compondrán su opera prima, demostrando que cada día tienen más empaque sobre las tablas, mostrándose cada vez mejor enfilados hacía la brillante promesa que apuntaban.

La primera vez que los vi, ya ganaron un concurso, y desde aquella noche en la sala Sonora de Erandio, la progresión que la banda ha ido demostrando, ha resultado incuestionable. Teniendo la suerte de contar con un carismático cantante al frente, y con unos músicos perfectamente centrados en su porción de terreno, la ecuación que consiguen dibujar sobre las tablas, resulta absolutamente disfrutable. Todo al servicio de las canciones que vierten, a veces emotivas, a veces furiosas, pero casi siempre con un gancho inequívoco. No cabe duda de que nos regalaran grandes momentos en un futuro no muy lejano.

Tras la lección de cantera que nos había servido la organización en bandeja de plata, les tocaría el turno a los jefes de filas del asunto. Para cuando hubo llegado ese momento, la Stage Live ya andaría rozando el "Sold Out", mostrando un fabuloso ambiente festivo, el cual nos invitaba a presagiar otra noche memorable. Recordaríamos de esa manera, las dos anteriores presentaciones de los Rise en Bilbao, cuando la Bilborock se quedó pequeña, para albergar a todos los aficionados que trataron de sumarse a la fiesta.

"Sustention" y "Plastic Scene" abrirían la lata, introduciéndonos desde los primeros compases entre los surcos del novísimo "End Vs Beginning", pasando casi sin dilación hasta los celebrados ritmos que contenía "Redrum", posiblemente el primer tema con el que despuntaron los de Sopela, hace más de cinco años ya. Mirando hacía aquellos tiempos no tan lejanos, da gusto comprobar la forma en la que han hecho tablas los cinco músicos que forman el conjunto. Hoy en día trasmiten a cada momento, deambulan por todo el escenario con dinamismo y están absolutamente convencidos de su valía.

Con ese saber estar que hemos apuntado, irían cayendo muchos de los cortes que componen la obra que tocaba presentar. Lucirían así "Thunders Of Emotions Beating", "Murk Empire", "Burning Signs" o "Dark Clowns Leading Blinds", incrustándose cada una de ellas en la sala con vehemencia y determinación, confirmando sin trampa ni cartón, como acaban de lanzar el mejor trabajo en lo que llevan de carrera. No olvidarían sin embargo, alguno de los puntales de su anterior Defying the Gods, rescatando con acierto tanto "Whispers of Hope" como "Decoding Reality", la cual sería utilizada para dar por concluida la parte central del espectáculo.

Volverían con el poderoso single que nos presentó el End Vs Begginning a cuestas, con toda la mala hostia que rezuma "The Threshold", dispuesta para colocar los niveles de intensidad en todo lo alto, mientras la sala entera gozaba su momento dulce. Justo ahí pondrían el broche de oro con la dupla letal de "Rise Without Drama" y "Rise From Drama", en la que contarían con dos componentes de Flying Scarecrow sobre la tarima.

Aimar y Dann Hoyos se unirían de esta manera a los Rise to Fall, para conformar una alineación estelar, con el guitarra de Space Octopus apareciendo con la careta que utiliza con su banda y con el ex cantante de No Drama, formando un tándem vocal perfecto con Dalay. Entre todos elevarían unos cuantos puntos más la euforia del recinto, haciendo brotar ovaciones desde todos los rincones, confirmando su solidez como profetas en su tierra y demostrando que pocos como ellos, facturan Death Melódico de tanta calidad dentro de nuestras fronteras.

Last Updated ( Tuesday, 23 June 2015 08:59 )
 

Azkena Rock Festival 2015 - Vitoria-Gasteiz (19 y 20-6-15)

E-mail Print PDF

Como cada año, Vitoria-Gasteiz ha vuelto a convertirse durante todo el pasado fin de semana en la capital del rock, con la celebración de una nueva edición del Azkena Rock Festival. Con un cartel variado como en anteriores ocasiones y abierto a diferentes estilos y sensibilidades rockeras, parece que la organización consolida el metal como parte importante del menú. Y el público ha vuelto a responder, con una asistencia de 14.000 y 12.000 espectadores en cada una de las jornadas.

En el aspecto negativo, sin embargo, la decisión de que los horarios del segundo y tercer escenario fueran coincidentes, lo que ha provocado algún que otro dilema al que esto escribe y, supongo, a muchos de los asistentes. Por esta misma razón el siguiente repaso, además de breve, será necesariamente imcompleto. Empecemos con él.

Viernes 19

En el segundo escenario, los australianos The Dubrovniks serían la primera banda cuyo concierto veríamos completo. Acompañados de dos coristas cuya presencia era más bien testimonial, The Dubrovniks ofrecerían un concierto en el que además de pasárselo bien, repasarían una serie de temas que recorren sus diferentes facetas sónicas y que no defraudó a sus fans.

Tras los australianos, sería el turno del norteamericano JD McPherson, que desde el primer escenario y pasándose del tiempo disponible, ofrecería un recital de rock and roll y rockabilly que aún sonando bien, a mí personalmente no llegó a engancharme. Las opiniones eran después diversas.

Aprovechamos la recta final del concierto de McPherson para ir tomando posiciones en las primeras filas del segundo escenario, ya que D Generation, una de las bandas más queridas para un servidor, serían los siguientes en actuar. El nerviosismo era palpable entre los fans de uno de esos grupos de culto a los que la vida les ha dado una segunda oportunidad. Aunque, por lo que dicen las malas lenguas, parece haber de nuevo mal rollo entre algunos de sus miembros. En cualquier caso, D Generation tenían la difícil misión de al menos igualar aquellos conciertos de reunión que ofrecieron en otro festival hace unos años a la vez que introducían algunos de los temas que irán en su nuevo trabajo, a editarse después del verano. La cosa se quedó a medias gracias a un sonido pésimo, al menos justo enfrente del escenario. Ajenos a todo esto, un enorme Jesse Malin que ha demostrado ser mejor frontman sin guitarra que con ella, dirigía a sus viejos compinches por un set list en el que tal vez se pueda echar de menos algún que otro tema, pero donde no faltó desde luego una total entrega por parte del quinteto de Nueva York. Esperemos que se edite definitivamente el nuevo disco y que eso pueda posibilitar una nueva visita, pero esta vez por salas.

Tras ello, Television repasarían en el escenario principal su obra quintaesencial, "Marquee Moon". Lo he intentado varias veces con este disco, pero nunca he logrado que represente algo para mí, así que aproveché su concierto para el necesario avituallamiento; aún así puedo decir que los comentarios posteriores de los que sí son fans son positivos.

Con el estómago lleno nos dirigiríamos al segundo escenario de nuevo para ver a Black Mountain. Solo estoy familiarizado con uno de los discos del combo, por lo que la densidad de su descarga me pilló un poco por sorpresa. Y aunque tengo que admitir que hubo momentos que me resultaron un tanto pesados, debo decir fue un gran concierto que pareció convencer al público presente.

Lo siguiente sería ya el teórico plato fuerte de la noche: ZZ Top. Y digo teórico porque L7 les robarían después la cartera, pero no nos adelantemos. ZZ Top reinaron en el escenario principal en un concierto que podría haber sido antológico si el sonido hubiera tenido algo más de chicha. Condenados a ese sonido sin garra, Billy Gibbons, Frank Beard y Dusty Hill hicieron lo que mejor saben hacer: divertir al respetable acompañados de un set list repleto de clásicos y en el que no faltaron también los instrumentos forrados de piel inspirados en los del clip de "Legs".

Tras los de Houston, de vuelta en el segundo escenario L7 ofrecerían el que probablemente fue el concierto de día. Y lo dice alguien que nunca fue un gran seguidor de la banda, así que supongo que debe de significar algo. Las chicas ofrecieron un contundente concierto en el que no faltaron sus mejores temas y que fue respondido desde el público con numerosos pogos y una excitación fuera de lo común. Poco más que añadir a este ideal remate a la primera jornada de festival.

Sábado 20

Comenzaríamos la jornada final del festival en el escenario principal, lugar donde actuaron los noruegos Powersolo. A pesar de lo tempranero de su actuación, ya una respetable cantidad de asistentes buscaba la sombra para ver la descarga del cuarteto, que practica una especie de rock and roll oscuro de inspiración clásica pero tocado con actitud casi metalera. Un buen comienzo para el segundo de los días.

Después y ante un sol de justicia, sería el momento de Jesse Hughes y sus Eagles of Death Metal en el segundo escenario. Y aunque Josh Homme no forma parte de la formación de directo de la banda, Hughes no parece necesitarle. El líder del combo sabe cómo ganarse al público, demostrando un gran sentido del espectáculo. Y el respetable corresponde, siendo la de EODM una de las mejores acogidas de todo el festival. Uno de los conciertos más divertidos de este año que permitió una de esas imágenes que tanto nos gustan a los fans: ver a Brent Hinds de Mastodon interpretar junto a la banda uno de sus mejores hits, "I Only Want You".

Difícil papeleta sería la de Cracker justo después en el escenario principal: tocar tras el show de Hughes y además en el día más metalero. La banda que dirigen David Lowery y Johnny Hickman sin embargo consiguieron el mejor sonido de todo el festival, lo que sin duda fue una bendición para poder apreciar esos cortes más country de su último disco. Con algunos clásicos salpicando el set list como "Low", la fusión entre "Sweet Potato" y "Cracker Soul" o la inevitable "Euro Trash Girl", Cracker dieron toda una lección de profesionalidad y de saber hacer que dejó satisfecho al público más "folkie".

A continuación tocó la decisión más dura de todo el festival, sacrificar el concierto de Red Fang por el de Reigning Sound. Por lo oído después, los primeros ofrecieron un demoledor y destacable concierto en el segundo escenario; los de Greg "Oblivian" Cartwrigt aportarían en el tercero el toque "sixtie", con más público del que yo esperaba por cierto. Empezaron sin embargo un tanto flojos, aunque enseguida entraron en calor para ofrecer un buen concierto que podría haber sido mucho mejor en una sala pequeña y que no perdió interés ni cuando Cartwright tuvo que cambiar una cuerda de su guitarra gracias a que la banda se puso a improvisar "Reach Out I'll Be There" que popularizaran los Four Tops.

Volviendo al primer escenario, sería el turno para Mastodon. Los cabezas de cartel del sábado fueron víctima también de un mal sonido, sobre todo al principio (aunque parece ser que en las primeras filas no había ningún problema). La banda de Atlanta fueron de menos a más en un concierto algo irregular, en el que dieron buena muestra de su faceta más progresiva y no demasiado obvio en cuanto al set list, aunque se echó en falta un clásico como "Blood and Thunder".

En el segundo escenario OFF! serían después los protagonistas. La expectación que levanta esta superbanda del hardcore quedó plasmada por la presencia en los laterales del escenario de miembros de D Generation, Mastodon o un David Eugene Edwards de Woven Hand con permanente cara de póker. Y el cuarteto que encabeza el sexagenario Keith Morris no defraudó, ofreciendo una de las descargas más contundentes del festival, cuyo set list ocupaba los cinco o seis folios que había pegados en el amplificador de Steven McDonald. Un triunfo por todo lo alto.

De vuelta en el primer escenario, unos Ocean Colour Scene que se antojan metidos con calzador en el cartel ofrecieron un correcto concierto en el que se atrevieron con el "Day Tripper" de los Beatles. Vino bien sin embargo este rato para descansar antes de la clausura definitiva con los noruegos Kvelertak, que salieron al segundo escenario con la intención de dar carpetazo al asunto a base de demoledores riffs y toneladas de actitud. Su vocalista incluso se lanzó al público, que en volandas lo devolvió al escenario sano y salvo algunos segundos después. Para mí uno de los momentos más esperados de este festival y puedo decir que no salí defraudado; esperemos al próximo otoño y a su gira abriendo para Slayer y Anthrax y por lo que a Gasteiz respecta, al 2016 cuando se celebre una próxima edición del Azkena Rock Festival.

Last Updated ( Sunday, 21 June 2015 21:38 )
 
  • «
  •  Start 
  •  Prev 
  •  1 
  •  2 
  •  3 
  •  4 
  •  5 
  •  6 
  •  7 
  •  8 
  •  9 
  •  10 
  •  Next 
  •  End 
  • »
Page 1 of 134

Rockandrollarmy en Twitter

Facebook

Rockandrollarmy en Facebook