Aunque sea por motivos sociológicos, lo cierto es que asistir a este tipo de eventos tiene su miga. No se trata sólo de la abrumadora mayoría de público femenino (All Time Low no pretenden ser Slayer), sino de la sensación de doblar en edad a la práctica totalidad de los asistentes. Para ellos, este es el concierto de su vida; para el incondicional curtido, una cuestionable forma de matar el rato una tarde de lunes.
Abrieron Early to Bed, emo impostado del montón con un cantante que se marca algún gesto de desparpajo a lo Howlin´ Pelle Almqvist, eso sí, mientras se coloca el flequillo de forma repetida. Es difícil explicar en qué se diferencian las peculiares voces de Anthony Green (Circa Survive) o Claudio Sánchez (Coheed and Cambria) de la de este chaval, pero lo cierto es que ésta no cuela. Al menos, hay quien aprovecha la cercanía y presta su cámara a un guitarra para que éste le fotografíe desde el scenario. Vamos, que casi todos contentos.
Tras media hora larga de espera llega el turno de All Time Low. Con tres discos en su haber, parece que causan furor entre el público adolescente, lo cual hasta cierto punto se entiende. Su pop-punk es decididamente comercial, pero no mucho más que el de ciertos temas de Less Than Jake, por poner un ejemplo. Vale, a veces hablan demasiado (ese absurdo concurso para ver qué parte del público grita más), pero por momentos resultan entregados y brillantes. Prevalece el ambiente festivo, con un proselitismo borrachuzo tan arraigado en nuestra cultura que a nadie parece llamarle la atención, y coquetean con “I’m gonna be (500 Miles)” (de Proclaimers, revisada por Down by Law y que a buen seguro nadie conocía). Mientras, el guitarra Jack Barakat acumula como una decena de sujetadores sobre el pie de micro. El volumen fue menor del habitual, tal vez por la juventud del público, pero el sonido estuvo a la altura, con el ocasional refuerzo de sendos roadies a la guitarra y coros. Uno de los últimos temas, el acústico “Remembering Sunday”, pone la piel de gallina: prueba superada, poco importa ver mil móviles de la chavalería graba que te graba.