Michael Monroe – ‘Blackout States’ (Spinefarm 2015)

Michael Monroe – ‘Blackout States’ (Spinefarm 2015)
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Hay un viejo dicho que asegura que todo lo que sube tiene que bajar. La cuestión es cuánto tiempo consigues mantenerte en lo más alto antes de precipitarte y con qué velocidad harás el descenso.

Desde que se despidiera por segunda vez de Hanoi Rocks, la trayectoria discográfica de Michael Monroe al frente de su propia banda, a pesar de las idas y venidas de diferentes miembros, había sido ascendente: del recomendable directo «Another Night in the Sun» pasaron a un magnífico «Sensory Overdrive», debut en estudio que conseguía maridar perfectamente el alma punk del vocalista y la sensibilidad melódica de un Ginger Wildheart que, sin embargo, no aguantó mucho más en el grupo; con la entrada de Dregen, el grupo consiguió el más difícil todavía, lanzando un inspiradísimo «Horns and Halos» que todavía considero de lo mejorcito de toda la carrera del flexible cantante finlandés.

Ahora la banda acaba de lanzar hace unos días, concretamente el pasado 9 de octubre, este tercer round discográfico. «Blackout States» ha sido grabado por la formación que, además de Monroe, completan los ya habituales Sami Yaffa al bajo, Steve Conte a la guitarra y el batería Karl ‘Rockfist’ junto al fichaje más reciente, el guitarrista Rich Jones (Black Halos, Amen), al que ya pudimos ver en directo en la última gira del grupo. El álbum fue grabado en Estocolmo junto al otrora productor europeo del momento, Chips Kiesbye, cuyos trabajos para Nomads o Hellacopters lo situaron en el centro de la movida escandinava de hace ya algunos lustros.

Los resultados sin embargo, si bien no nos muestran a una banda en claro descenso, sí que resultan demasiado continuistas con lo presentado en su anterior entrega. A diferencia del par de anteriores álbumes, en una primera escucha de «Blackout States» no detectamos ningún single claro o canciones cuyo gancho te atrape nada más reproducirlas. Es más, la sensación de déjà vu es bastante notoria y resulta difícil encontrar algún tema que tire hacia arriba del disco.

No quiere esto decir que no haya nada aprovechable, aunque sí que el material explosivo sea más escaso en esta ocasión. De los trece temas de los que se compone el disco, tan solo sobresalen un puñado de canciones a base de prestarle algunas escuchas más: la inicial «This Ain’t No Love Song», «Dead Hearts On Denmark Street», «Good Old Bad Days», «Down With The Ship» y el cierre de «Walk Away»; el resto para mi gusto demasiado en la misma línea que entregas anteriores.

Tal vez esté resultando demasiado severo, sobre todo teniendo en cuenta que el punk’n’roll que practican Michael Monroe y sus huestes no permite muchos quiebros de cadera. Pero la línea que separa el ser fiel a un estilo propio de caer en la falta inspiración puede ser muy difusa, y este creo que es precisamente el caso.

¿Estamos entonces ante un mal disco? No para mí, como he dicho hay algunos temas muy potentes que espero que sean de los que pasen a formar parte del repertorio de directo de la banda. Sin embargo sí que tengo claro que no es de lo mejor que ha editado el rubio de la melena encrespada. Pero tampoco me parece preocupante, también estoy seguro de que seguirá lanzando más gandes discos en el futuro.

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