Motörhead – ‘Bad Magic’ (UDR Music/Motörhead Music 2015)

Hoy mismo, día 28, ha salido a la venta la última entrega de los incombustibles Motörhead, la que representa su vigésimo segundo disco de estudio, y para la que repiten con la misma formación, activa desde hace ya 20 largos años: Kilmister, Campbell y Dee.

Y a la vez que repiten personal, repiten esquemas, repiten estilos, repiten ritmos, repiten fórmula y repiten, repiten, repiten… Pero, y que me perdone la grosería todo el que esté leyendo esto, ¿¿¡¡A quién cojones le importa??!! ¡¡Se trata de otro nuevo discazo de Motörhead!! El propio Lemmy lo dijo hace ya muchos años y yo lo subscribo: «Motörhead nunca ha publicado un mal disco». Podrán ser mejores o peores, pero nunca malos. Y en ello siguen. Porque este Bad Magic es otra de esas cotidianidades necesarias en nuestras vidas, como la taza de café por las mañanas o la cervecita de cuando en vez: conocemos su sabor, sabemos lo que nos vamos a encontrar, pero nos siguen gustando. Poco más hay que decir.

A estas alturas de la película, nadie espera que estos tres tipos innoven en cada nueva entrega. Todo lo contrario: esperamos Motörhead.

Desde esa premisa, en mi opinión, el grupo británico ha encontrado claramente en sus tres últimas entregas, un terreno medio entre la dureza más metálica de algunos de sus trabajos pasados y su visión del rock and roll más clásico (aderezado con bastantes momentos punkrockeros) donde se sienten cómodos y donde nos hacen sentir cómodos a los que escuchamos.

En esa especie de involución positiva aúnan pasado y presente musical para ofrecer un cóctel que atraparía de igual manera a un recién llegado a su mundo que a un incondicional (alguno de los temas de «AfterShock», por poner un ejemplo, habrían tenido perfecto acople en un disco como «Another Perfect Day»).

Desde que al comienzo de este «Bad Magic» Lemmy vomita al micro las palabras «Victory or Die» te sientes de nuevo enganchado a su universo, y cuando llegas a «Fire Storm Hotel» ya estás definitivamente enamorado del disco, ¡habiendo llegado solo al tercero de los temas! Canciones cortas y directas: ocho primeros trallazos entre los que nos hacen disfrutar sobremanera con «Electricity» y «Evil Eye» (marca de la casa) y tras los que nos dan una tregua con «Till the end» donde levantan el pie del acelerador y se relajan durante cuatro minutos, para volver a sacudirnos un bofetón en plena jeta, con «Tell me Who to Kill» (a alguno le sonará familiar ese riff inicial) «Chooking Your Screams» y «When The Sky Comes Down» décimo segundo corte del disco y que debería haber sido el último, porque, y por poner algún pero que rebaje el tono hiperfan de este texto, el tema final «Sympathy For The Devil», cover de los Stones, es probablemente lo más flojo sin duda alguna, aunque tiene su gracia oír a Lemmy interpretando un clásico de semejante talla.

Esperemos que el pequeño achaque de Lemmy (que cumplirá 70 añazos la nochebuena de este año) durante su actuación de ayer en Utah se quede en un simple susto debido a un inoportuno mal de altura, como ellos mismos afirman en Twitter, y Motörhead nos sigan deleitando con sucesivas entregas que pincharemos una y otra vez sin descanso.

Victory or Die!

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