Ash – ‘Kablammo!’ (Ear Music 2015)

El próximo 22 de mayo sale a la venta oficialmente «Kablammo!», el nuevo disco de los norirlandeses Ash. Se trata de su primer álbum largo en ocho años si exceptuamos los recopilatorios confeccionados a partir de las «A-Z series», los 26 singles que la banda editó cada dos semanas entre octubre del 2009 y septiembre del 2010.

Y aunque la banda entonces asegurara que «Twilight of the Innocents» sería su último álbum (entendiendo álbum como formato), parece que donde dije digo, digo Diego: tras una campaña de crowdfunding lanzada a finales del pasado 2014, el trío vuelve al LP tradicional, presentando ahora una colección compuesta por una docena de canciones que, según ellos mismos, musicalmente remite directamente al sonido de «Meltdown» (2004).

No podría decir tanto, pero sí que es cierto que en «Kablammo!» podemos encontrar los elementos clásicos de la música de Ash. A saber: Olvidándose de los toques electrónicos que sí salpicaban las «A-Z series», aquí encontramos guitarras potentes conjugadas junto a grandes melodías vocales y estribillos «bigger than life», como ya apuntaba el primer single y tema de apertura «Cocoon», aunque probablemente es «Let’s Ride», la canción que le sucede en el track listing, un mejor ejemplo de esto (hasta el punto de que se ha convertido en mi tema preferido de este mes). Más temas en esta línea son «Hedonism» o la muy guitarrera «Go! Fight! Win!», con esos coros como de grupo de animadoras de high school.

Pero obviamente hay más en el universo de Ash, como la delicadeza pop que destilan «Machinery» o la orquestal «Moondust», ese instrumental entre la música surf y la banda sonora de spaghetti western «Evel Knievel» -homenaje al motorista acrobático del mismo nombre-, o la pianística «For Enternity».

El grupo además ha optado por una producción sucia y un tanto «borrosa», algo que se nota más en los temás más contundentes y que personalmente creo que es todo un acierto. En este sentido, Ash han declarado que buscaban capturar la esencia de su sonido de directo, y esto es probablemente lo más cercano que podamos escuchar.

Por todo lo dicho, creo que podemos concluir que «Kablammo!» es un muy digno regreso al formato de disco de larga duración.

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