Thomas Truax – ‘Jetstream Sunset’ (Psychoteddy 2015)

Thomas Truax – ‘Jetstream Sunset’ (Psychoteddy 2015)
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En ocasiones caen en nuestras manos discos de esos que solo podemos catalogar como inclasificables; álbumes que difícilmente serán protagonistas en las publicaciones musicales de tendencias, salvo que a algún gurú de la modernidad se le ocurra etiquetarlos como «cool».

«Jetstream Sunset», el octavo trabajo del norteamericano Thomas Truax, es uno de esos discos. Y aunque medios como NME, Q, Uncut o Drowned in Sound ya se han deshecho en halagos hacia él; a pesar de que el protagonista cuenta con célebres fans como Jarvis Cocker, Duke Special o Amanda Palmer; o que el autor incluso contó con el beneplácito de David Lynch para lanzar un disco de versiones de canciones de sus películas, Thomas Truax es todavía un completo desconocido dentro de nuestras fronteras.

En la década larga que Truax lleva viajando alrededor del mundo, los que han podido asistir a alguno de sus conciertos se han encontrado con un hombre-orquesta que se vale de artilugios musicales creados por él mismo, como «The Hornicator», un gramófomo modificado, una batería motorizada hecha a partir de ruedas de bicicleta a la que llama «Mother Superior», y su guitarra con resonador, bautizada como «Hank».

En este disco, sin embargo, Truax ha contado con la colaboración de Brian Viglione, batería de Dresden Dolls (acompañó también durante una temporada a Trent Reznor en una de las últimas encarnaciones de Nine Inch Nails y actualmente se ocupa del baqueteo en Violent Femmes), quien se hizo cargo de «Mother Superior» en todas las canciones. Ambos se encerraron durante un par de días en la casa-estudio que ocupa Truax en Alemania, aunque el parto del disco le haya costado dos años (entre medio, Truax se encargó también de la partitura para una obra de teatro en Alemania).

Truax y Viglione partieron de ideas y esbozos del primero, e incluso crearon algún material completamente nuevo durante la febril actividad de grabación. Gran parte del disco pues se fue construyendo sobre la marcha. Tras seleccionar y retocar, esta misma semana ha salido por fin al mercado el resultado, los once temas que componen «Jetstream Sunset».

Los que conocen a fondo la carrera de Truax, afirman que este es su trabajo más «centrado». De hecho, por su arranque con el tema que da título al álbum y el segundo de los temas, «I Was a Teenage Post-Punk», podríamos calificarlo como un disco de rock minimalista, pero con canciones con una concepción y una estructura más o menos convencionales. La segunda de las canciones citadas incluso podría ser un pequeño hit. A partir de ahí, el disco mantiene las premisas a la vez que se va adentrando en una serie de vericuetos que parecen tener como objetivo la deconstrucción del rock en sus elementos más primarios. Truax lo reconstruye luego a base de pianos fuera de tono («Driving in the Dark»), ritmos entre tribales e industriales («Phantom Vibrations», tema que parece mezclar a Tom Waits con Primus si ambos decidieran hacer surf); el adictivo xilófono de «Shine Brightly As You Can» (probablemente el tema más redondo de todos); las percusiones siempre en primer plano de «I’ve Got to Know», que entierran una melodía de lo más catchy; o los ritmos espectrales, como en la rendición del standard «You Are My Sunshine», convertida aquí en una especie de gospel de feria ambulante y que es contestada inmediatamente por «You Are My Sunset», suerte de western ambiental.

«Jetstream Sunset» definitivamente no es el disco que pondrías en tu fiesta de cumpleaños; más bien es la obra que pondría la banda sonora a un largo y solitario viaje en carretera por parajes inhóspitos, pero a la vez repletos de belleza y donde las palabras sobran.

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