The Diesel Dogs – ‘Everything’ (Ghost Highway 2015)

The Diesel Dogs – ‘Everything’ (Ghost Highway 2015)
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La historia de esta web ha corrido paralela en cierta manera con la carrera de The Diesel Dogs, ya que ambos entes surgieron aproximadamente en la misma época y nuestros caminos se han cruzado con cierta frecuencia desde entonces. Es por esto que me provoca cierto vértigo darme cuenta de que el ahora cuarteto -comenzaron como trío-, esté celebrando su décimo aniversario, puesto que eso significa que nosotros también estamos ya en los dos digitos de existencia. Y, como nosotros, The Diesel Dogs también han sufrido en sus carnes los vaivenes de la vida, las idas y venidas de miembros o el esperanzador inicio del cambio de ciclo social que finalmente parece vislumbrarse.

Puede que sea esto último que decía en el párrafo anterior lo que ha conferido a «Everything» ese halo luminoso que parece proyectar, y no solamente desde su portada. Y no es que las composiciones de Javi Diesel hayan virado sustancialmente respecto a anteriores entregas; simplemente transmiten una vibración distinta, más positiva, mientras siguen avanzando en ese camino musical en el que cada nueva referencia es superior a la anterior.

Para la producción de «Everything», la banda ha contado otra vez con el ubicuo Fernando Pardo, mientras que el célebre Tom Baker (Nine Inch Nails, The Gaslight Anthem o Monster Magnet se cuentan entre sus clientes) se ha encargado de las labores de masterización. El resultado, nuevamente, es altamente satisfactorio: las canciones tienen el brillo y la nitidez necesarios para poder apreciar cada matiz que se va descubriendo a cada nueva escucha.

Con el paso del tiempo, The Diesel Dogs se han ido convirtiendo en una banda que se mueve cómodamente entre diferentes sonoridades rockeras, sin temor al riesgo, mostrando diferentes sensibilidades de una manera totalmente natural que no pasa desapercibida al oyente. Y sin ánimo de desmerecer a obras anteriores, «Everything» sería la mejor plasmación hasta el momento de su imaginario musical, compuesto por múltiples influencias bien asimiladas, tanto británicas como norteamericanas, hasta el punto de crear un sonido único y creo que ya perfectamente reconocible. El inicio del disco, para el que hábilmente se ha elegido el tema que da título genérico a la obra, sume al oyente en un estado de ánimo totalmente esperanzador que ya no le abandona durante los otros diez temas, independientemente de su inclinación más rockera o su vocación más intimista.

Volviendo a los paralelismos del principio, debo decir que ahora mismo, mientras suena «Plataforma» en mi reproductor, se me está despertando cierta envidia hacia The Diesel Dogs y «Everything»: no sé si nosotros hemos llegado al mismo nivel de acertada sofisticación en lo nuestro. No se me ocurren muchas otras bandas de nuestro panorama que mezclen con total naturalidad -y sin sonar pretenciosas- letras preñadas de ideología e incitaciones a la acción, que aúnen melodía y emoción junto a rabiosos arrebatos rockeros en un ejercicio de dinamismo musical poco común. ¿Los Manic Street Preachers patrios?

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