Visitamos la exposición ‘Alta Fidelidad. Un paseo por la historia del disco de vinilo’

Hace unos días Diego Manrique hablaba en El País de «la secta del vinilo». Manrique venía a decir que, por mucho que creamos los que seguimos comprando vinilos que está en nuestras manos el resurgimiento de la industria discográfica, lo cierto es que somos cuatro gatos. Mi impresión desde hace tiempo es otra, sobre todo al ver cómo la sección de discos de vinilo de cierta cadena francesa ha ido creciendo poco a poco en los últimos cinco o seis años desde la inexistencia. En cualquier caso no creo que sea cuestión de discusión y prefiero centrarme en lo que nos ocupa, la exposición «Alta Fidelidad un paseo por la historia del disco de vinilo», que desde el pasado 24 de febrero y hasta el próximo 8 de mayo se puede visitar en el Centro de Historia de Zaragoza. La sola presencia de una exposición de estas características creo que es ya indicadora del interés renovado por el formato, ya sea una cuestión de frikismo, de esnobismo o de pura nostalgia.

Desde luego el contenido de la exposición, con evidente interés didáctico además del interés más puramente de ocio, puede que a más de uno le provoque cierto rechazo, ya que se repasan los antecedentes del disco de vinilo así como los diferentes tipos de reproductores a lo largo de la historia. A estos con alergia a todo lo que suene a historia les diré que, afortunadamente para ellos, la exposición es lo suficientemente breve como para que no les parezca pesado. Así, el que no quiera leer los paneles informativos o ver el documental norteamericano de los años 50 sobre la fabricacíon, puede centrarse en los reproductores exhibidos, por ejemplo. Sin embargo tendré que decir que, al menos para mí, eso le quitaría toda la gracia a la visita. Por lo demás, seguro que a más de dos se les saltará la risa al leer alguno de los textos en lo que, evidentemente, se verán reflejados. A otros seguro que les hará sentirse mayores ver las sinfonolas de su adolescencia. Pero seguro que todos, sí son amantes del vinilo, saldrán con ganas de ir a la tienda más cercana a buscar alguna de esas joyas que se la han resistido a lo largo de los años. Porque sí, todavía queda alguna tienda independiente, como demuestra el macro panel con una fotografía de Discusatix, que regentada por mi amigo Lolo y tras desaparecer y reaparecer varias veces como el Guadiana, sigue resistiendo al pie del cañón para suerte de algunos como yo. Y por cierto, ya que hablamos de tiendas no está mal recordar que este año por vez primera se va a celebrar también en España el Record Store Day. Esperemos que la experiencia cuaje y que en los próximos años se vayan sumando más establecimientos a la cita.

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